Tarea Pública: SEP, desterrar el odio

Por Carlos Orozco Galeana.

Para mejorar la convivencia escolar y la seguridad al interior de los planteles educativos, así como brindar a los menores las habilidades socioemocionales para confiar en sí mismos y trabajar en equipo, el gobierno federal puso en marcha un plan nacional que se aplicará en 70 mil escuelas de educación básica y 7 mil de media superior días antes de presentar su modelo educativo para el ciclo siguiente, que luego comentaré. Se trata del Plan de Acción para la Convivencia Escolar y la Prevención Social de la Violencia, que  se ampliará de 20 mil escuelas a 70 mil de educación básica, y de 2 mil a 7 mil en el nivel medio superior.

El secretario de la SEP, que  se olvidó temporalmente del choque directo  con la CNTE, Aurelio  Nuño Mayer, reconoció que si bien el operativo Mochila Segura “es polémico y ha tenido críticas, con este nuevo plan se busca extenderlo y acompañarlo de una estrategia integral puesto que por sí solo no resuelve el problema que existe en las escuelas”. Hasta la fecha, se detectó y evitó  en 11 estados el ingreso de drogas y armas blancas, mientras que en cinco de ellos se contuvo la entrada de armas de fuego.

Con estos programas, las autoridades federales buscan fomentar habilidades socioemocionales en los menores mediante la entrega de materiales educativos con los que se pretende dar seguridad y confianza y el trabajo en equipo, por ejemplo.

“Este programa tiene tres vertientes: cómo mejorar la convivencia escolar, todo lo que tenemos que hacer para que tengamos niños y niñas más felices que sepan convivir entre ellos, es un plan que a través de diversos materiales educativos permite que los niños encuentren mayor seguridad en sí mismos, sabrán  cómo conocerse, vincularse y trabajar de manera conjunta con el resto de sus compañeros, cómo valorarse a sí mismos”.

El titular de la SG, Miguel Ángel Osorio Chong, aseveró que aunque los niños no cuenten con dispositivos electrónicos, corren el mismo riesgo que otros al acceder a las redes sociales. La dependencia a su cargo va a instruir a la policía cibernética a que detecte cualquier evento que “parece ser positivo, pero termina siendo destructivo” y a los cuales no se les presta atención. Indicó Osorio Chong que el operativo Mochila Segura es una manera de detectar armas en las escuelas pero también para inhibir la introducción de armas a los planteles escolares.

Es importante que la SEP toque un punto neurálgico en el sistema escolar en el nivel básico y medio superior y aplique correctivos, mismos que deben ser  apoyados por los padres de familia,  que a veces le hacen al puro cuento y jamás se acercan a la realidad escolar que viven sus hijos. La violencia ocupa espacios que deben ser ocupados por la armonía y el entendimiento franco en las comunidades escolares, ávidas de tener  entornos que faciliten el aprovechamiento al máximo. Debe desterrarse el odio.

La violencia se ha aposentado en la medida en que las familias se han desentendido de sus deberes.  La tarea educativa es vital  en la vocación primordial de los esposos a participar en la obra creadora de Dios. El Concilio Vaticano II fijó esa obligación paternal y el papel fundamental de los padres de educar a la prole. Cuando no hay educación al interior de la familia, nada pueda suplirla. Recuérdese lo  expresado por  papa Juan Pablo II: La familia es la primera escuela  de las virtudes sociales que todas las  sociedades requieren.  No se espere, pues, todo de la escuela. Ayuda, pero no basta.

Esos correctivos de vigilancia, de índole educacional en cuanto deben hacer entender a los jóvenes que nadie tiene el derecho de dañar a otros, deben extenderse en todo el país pues la convivencia escolar está dañada por conductas erróneas no exentas de ser calificadas como delitos. Antes de tapar el pozo donde se ahogó el niño, establézcanse políticas preventivas, de salud espiritual, de convivencia humana, de terminar con el odio.  Tiene que regresarse a las escuelas el fervor por el respeto, la tolerancia y la práctica de valores morales, sociales y humanos para que México crezca y se desarrolle en condiciones mejores. Los maestros tienen harta chamba, tienen que ser líderes morales. Y los paterfamilias no deben tener  los brazos cruzados.

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