Paracaídas: El revés de Mario Anguiano

nacho-peralta-gobernadorPor Rogelio Guedea.

Sólo aquellos que tienen acceso al historial de cuentas financieras del gobierno del Estado (de suyo casi inaccesible para el ciudadano de a pie) podrá saber realmente si la considerable deuda del gobierno se debe a un presumible desfalco sólo del ex gobernador Mario Anguiano o si en éste están implicados tanto integrantes de la administración de Nacho Peralta como incluso de pasadas administraciones, teniendo en cuenta que la deuda estatal alcanza a la propia gestión del ex gobernador Fernando Moreno Peña. Como de esos dimes y diretes que se profieren los diferentes grupos de poder del priismo local  poco o nada de cierto se puede sacar, salvo la confusión que empieza a envolverlo todo, de la declaración de ayer del ex mandatario Anguiano Moreno y de los hechos contundentes que vivimos todos los días podríamos deducir más de alguna conclusión.

En primer lugar, el terrible conflicto que existe entre los grupos de poder del priismo local (el más evidente entre el nachoperaltismo y el anguianismo). En segundo lugar,  la evidente incapacidad que tiene el mandatario Nacho Peralta para gobernar y para ejercer el poder que le ha conferido la ciudadanía a fin de procurarle, a cambio, paz social y buena administración de sus bienes y recursos, sobre todo ahora que la delincuencia organizada ha mancillado a sus mismos cuerpos policiacos. Por último, y no menos importante, las insultantes incongruencias entre lo que dice y hace el gobernador, quien ha mentido prácticamente en todo: dijo que viviríamos felices y seguros y está más que claro que no es así. Dijo no hace mucho que gracias a que se habían hecho ajustes financieros en su gestión (a través de la reducción de sueldos, despido de empleados y con un plan de austeridad) se estaba consiguiendo ya la estabilidad financiera, y resulta que hace poco declaró que para que su gobierno (sin incluir ayuntamientos) pudiera hacer frente a los compromisos de fin de año tenía que solicitar un préstamo de 700 millones de pesos, declaración que no ofuscó ni a sus tíos periodistas (de El Mundo desde Colima y de Diario de Colima), que más bien lo justificaron y aplaudieron, ni a su otro periódico aliado, Ecos de la Costa, que cada día que pasa desvela más su lambisconería crítica a cambio de la dádiva gubernamental.

El gobernador juró, también, que tendría al mejor gabinete para hacer de Colima el gobierno más competitivo del país, y resulta que los ciudadanos no hemos sabido de ninguna acción de trascendencia en más de una secretaría, donde persiste la mediocridad. Si a esto agregamos los asedios a la libertad de expresión, las negociaciones opacas como La Campana, el absolutismo financiero (pues  el gobernador quiere concentrar más de doscientos millones de pesos de otras dependencias para su uso discrecional), las privatizaciones de los bienes de los colimenses (como el Parque Regional), y un sin número más de malas decisiones, al día de hoy el gobernador tendría que pensar muy bien en modificar radicalmente el rumbo o dejar el cargo y dedicarse a viajar, porque para gobernar no se necesita un milagro de la divina providencia, sino sabiduría. Por si todo esto fuera poco, el ex gobernador Mario Anguiano le dio un revés ayer al acusarlo no sólo de traicionar acuerdos a los que habían llegado antes de incluso ser candidato a gobernador sino, además, de pedirle al Congreso del Estado de que se implique a varios de sus funcionarios en lo relacionado con el crédito de los más de 600 millones cuyo ejercicio sólo a él se le quiere responsabilizar.

La mediocridad del gobierno de Nacho Peralta, tiene que saberlo la población, la quieren encubrir con una andanada de sistemáticas acusaciones en contra del ex gobernador Mario Anguiano, quien parece ser –de acuerdo a lo declarado ayer por él mismo- que ya no está dispuesto a ceder más a sus detractores. El gobernador Nacho Peralta, a quien se le percibe débil e incluso sin brújula política, tendrá que medir muy bien los riesgos de confrontarse con quien, aunque lo niegue, es su camarada de partido y parte sustancial de su triunfo electoral. Nadie debe olvidar que tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.

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1 Comentario

  1. Ignacio Parra

    He llegado a la conclusión que el Neoliberal Gobernador de Colima puede ser considerado el primer “Gobernador NINI” (ni escucha, ni trabaja, ni recibe información) es un término considerado por algunos ofensivo, pero que se viene a ratifica con los “Memes que hace el Gobernador” (expresiones y/o manifestaciones en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, textos, imágenes, que replica mediante internet o medios impresos su demagogia e ineptitud). Y que es un reflejo fiel de una sociedad vale madrista y en descomposición, que ni a sus adultos respeta.

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