Camino Real

Por Esteban Cortés Rojas

El presidente municipal de Colima tuvo una desafortunada comparecencia ante la Comisión de Seguridad Pública del Congreso del Estado. Le fue tan mal a Héctor Insúa que se podría decir, sin temor a equívocos, que fue por lana y salió trasquilado.

Y es que Insúa lo hizo en plena euforia del Festival Internacional del Volcán (organizado en su segunda edición por el Ayuntamiento que preside), en el cual ha gastado muchos y buenos millones de pesos que bien se hubiese visto si los hubiera aplicado a, por ejemplo,  salario de policías pero; como de eso no podía decir nada, el alcalde jalisciense de los colimenses se limitó a presentarse a la sede del Poder Legislativo y, para salir del paso, dar una versión alegre y a modo sobre el tema. Mas para su sorpresa fue recibido con cuestionamientos en torno a su actuación en el asunto de la seguridad ciudadana, y aunque reconoció que el artículo 115 de la Constitución General de la República establece la seguridad pública como una función del municipio, se deslindó de esa obligación que, por el contrario y p´a pronto, la atribuyó al gobierno del Estado.

Por eso tuvo que oír duras frases como la de que “es incongruente e ilegal que no se preste el servicio (de seguridad), pero en cambio sí se sancione y se cobren las multas por ese concepto”.

Y todavía más: le dijeron los diputados que a pesar de que no reconocía la responsabilidad del ayuntamiento en materia de seguridad pública, su administración sanciona y recauda las multas correspondientes a dicho rubro, apelando a un convenio de hace siete años que por ninguna razón puede estar por encima de la Constitución e incluso aceptando -para mayor desfachatez-, que su administración sanciona, recauda y dispone de dichos recursos económicos, aun cuando no ejerce a plenitud la responsabilidad de brindar el servicio de seguridad a los habitantes del municipio.

La comparecencia de Héctor Insúa ante los legisladores de la Comisión de Seguridad incluyó una reprimenda porque el municipio de Colima recibe recursos federales del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios y también, no faltaba más ni sobraba menos, del Programa de Fortalecimiento para la Seguridad, por lo que su principal objetivo es hacerse cargo de la seguridad en la entidad municipal y no andar justificando su actuar culpando al gobierno del Estado o gastando millonadas para, ¡fíjese nomás!, escuchar al Rayito Colombiano y a la adormilada Julieta Venegas en el Festival volcaneño.

MESON.- En uno de esos textos que circulan por “las redes sociales”, se cuenta que, a mitad de la clase, un estudiante universitario le preguntó al maestro: -¿Sabe usted cómo se capturan los jabalíes? Como el profesor se encogió de hombros, el muchacho procedió a explicarle: -Se tira maíz en el monte y los puercos salvajes van y se lo comen. Se vuelve a tirar maíz cuantas veces se crea necesario, y cuando los jabalíes se habitúan a comer fácil, se pone un tramo de cerca; se sigue tirando maíz y se van poniendo paulatinamente otros tramos de cerca hasta formar un círculo que los cerdos salvajes, acostumbrados a la comida de oquis, van esquivando hasta acostumbrarse también a cercado. Por último se pone una puerta que se cierra una vez que los jabalíes llegaron a comer. Eso, dijo el estudiante,  es lo que hacen los políticos con los programas en que se le regala de todo a la gente: comida, ropa, calzado, dinero para esto, dinero para aquello en un interminable catálogo de “becas”… Los cerdos salvajes pierden la vida, los humanos pierden la libertad … Recordé ese texto al leer una nota periodística de que el ayuntamiento de Cuauhtémoc empezó a ayer a regalar calzado en la primaria Donaciano Niestas y en el pre escolar Soledad Zamudio, de El Trapiche… Ojo: la nota dice que a los padres y tutores que recojan calzado para los alumnos, se les pedirá una copia de la credencial de elector… ¡Claro!, hay que llevar el control de las cosas… ¡Arrieros somos!

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