Analogía: La vejez

Por Elizabeth Sujey.

El tiempo es el brujo más temido, ese que con su blanca magia pinta tus cabellos y hace desaparecer la firmeza de la carne que algún día fue lisa y tersa, no hay quien se libre de él o lo controle, pues como buen amigo de la muerte es democrático, tal vez de las pocas cosas democráticas que tiene este país.

Con el tiempo no solo vienen las arrugas y las canas, sino que el ser humano entra en una etapa nueva, con todo lo que esta conlleva, nuevas satisfacciones, pero también distintas problemáticas a resolver, y por supuesto nuevas preguntas existenciales que pueden resultar tan desconcertantes o más que las de etapas anteriores.

Son privilegiados los que llegan a la vejez, eso piensan muchas personas, otras tantas no desean llegar tan allá porque interpretan la vejez como un suplicio, y es que si el inicio es importante, sentir que se acerca el final debe serlo más, claro que teniendo buena salud, estabilidad emocional y económica podríamos augurar un broche de oro en una vida plena y larga.

Ahora bien, sino tienes apoyo o sustento de ningún tipo esta etapa se puede tornar amarga y pesada, transformándose en una larga espera de un anhelado final, ya que la película de la vida se vuelve un sinsentido; pues cuantos adultos mayores son considerados una carga o se vuelven un objeto más de la casa, es triste pero desgraciadamente es la realidad de una parte de la población conformada por hombres y mujeres de la tercera edad.

Cuantos cuentos, fabulas y reflexiones existen para valorar la importancia de la vejez, historias en las que hijos despreocupados y poco afectivo enseñas a los nietos a ignorar al abuelo, a no jugar con la abuela con la preocupación de que los grandes no son capaces ya de hacerse cargo de un niño; a muchos se no solo se les pierde importancia sino que se les anula, ¿Por qué? Porque muchas veces el ser humano cosifica incluso a sus iguales y como ya no siente que puedan aportar gran cosa no los consideran para casi nada o nada.

Aquel dicho que dice “como me ves te verás y como te ves me vi” es algo tan cierto como la vida misma, ¿Qué pasara cuando nosotros seamos parte de la vejez? Hoy por hoy, escuchamos a nuestros abuelos y a algunos nos acongoja el pensar que se sientan mal con respecto a el trato asía su persona por parte de sus hijos, nietos o familia en general, pero no sabemos si nos toque vivir lo mismo.

La verdad es que “uno no sabe para quién trabaja” una vez más los refranes son ciertos, padres criando hijos que como bien se dice son prestados y tarde o temprano harán su vida, tal vez te casas con el firme propósito de envejeces y apoyarte de la persona amada, pero en ocasiones eso también sale mal, así que no te queda más que cuidar tu salud para en tu etapa de vejez cuidarte tu solo o una bosnio que últimamente está en boga, hacer un ahorro para entrar a un asilo.

Yo no sé si quiero ser vieja o no, y son cosas que el destino solo deparará, además de que deseo no saber el futuro, pero lo que si estoy segura, es que las personas de la tercera edad son tan valiosas como las de cualquier otra edad, e incluso más, pues la experiencia no se obtiene gratis, así que amemos y cuidemos a nuestros adultos mayores de la manera que nos gustaría hicieran con nosotros.

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