iPensamos: El Socavón de Mario

Dicen los técnicos que un socavón es producto de oquedades subterráneas, con el consiguiente hundimiento del terreno. Sin embargo, el socavón financiero que Mario Anguiano le provoco a la administración, que durante seis años comando, es producto de las oquedades y debilitamiento institucional en materia de supervisión financiera.

Lo supo hacer Mario, y a la fecha, no exista credibilidad a lo actuado por la OSAFIG ni por el costoso Libro Blanco, cuyas imputaciones carecen de veracidad, a tal grado que la Procuraduría no actúa o no quiere actuar de manera eficiente.

Transcurridos 20 meses de la fecha final del sexenio de Mario, las denuncias del Gobernador Nacho Peralta, junto a las de los cómplices diputados, no encuentran cabida y todo es palabrería y buenas o malas intenciones.

La oquedad financiera subsiste y se refleja en el presupuesto estatal limitado para la SEGURIDAD PÚBLICA, la cual, según Nacho Peralta, se requieren 258 millones de pesos, para el primer año, si se contratan los 508 elementos para satisfacer requerimientos según la ONU.

La oquedad también se manifiesta en la obra pública estatal, la cual no aparece en el monto deseado o necesario para el crecimiento económico. La falta de inversión también se traduce en los bajos índices de empleo y escasa demanda laboral.

Pensar que el tiempo borra todo, que la impunidad en el Estado de Colima rebasa el 68 por ciento, es decir 7 de cada 10 denuncias no se atienden, entonces COLIMA DEJÓ DE SER TIERRA DE OPORTUNIDAD Y AHORA ES TIERRA DE IMPUNIDAD.

¿Y TÚ, QUE PIENSAS?

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