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De nueva cuenta aparece en el escenario gubernamental el discurso y la acción de la austeridad.

Los elevados ingresos petroleros que México obtiene al exportar el crudo, las exuberantes reservas monetarias, el crecimiento anual del producto interno bruto y el insipiente déficit fiscal, expuesto lo anterior por el Gobierno Federal, había dado tranquilidad y confianza a los mexicanos, según ellos estábamos bien y México gozaba de buena salud.

Ahora resulta que no, demagogia pura y fue necesario instrumentar un programa de austeridad y disciplina fiscal en el ejercicio del gasto público.

En Colima, la austeridad se traduce en trabajadores de gobierno despedidos, venta de estacionamientos y vehículos, para ahorrar $500 millones de pesos durante el año 2013.

¿Qué nos espera para el 2014? ¿qué más venderán o a cuantos más dejarán en la calle?

Nueva austeridad, nuevo sacrificio para los ya sacrificados.

¿i tú qué piensas?

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