ESQUIRLAS DE LIBERTAD: Peje Luis López Preciado

peje luisPor Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez.

Imagínense, es un derecho de los ciudadanos que ya está en la ley –precisamente por el fraude de 2006 que Calderón no quiso que se contaran los votos–. Ya se está haciendo en Colima, lo está exigiendo el PAN, lo está exigiendo, esto es para Kafka, es surrealismo puro. –Andrés Manuel López Obrador.

La de Colima es una de las elecciones a gobernador más cerradas de la historia. Y es que el triunfo robusto del priísta Nacho Peralta contra su contraparte panista Jorge Luis Preciado fue de tan sólo 506 votos de diferencia. El PREP –incompleto- le dio una victoria al candidato del PRI-PVEM-PANAL contra el candidato del PAN; los conteos municipales le dieron la victoria al candidato del PRI; el cómputo estatal le dio la victoria al candidato del PRI y; el voto por voto –solicitado por el PAN- confirmó el triunfo de Ignacio Peralta sobre Jorge Luis Preciado. Así es nuestra democracia, se gana o se pierde por un voto.

La elección fue por demás fuera de lo normal, el panista Jorge Luis Preciado anduvo presumiendo sus máscaras de Blue Demon, mientras que el priísta Nacho Peralta jamás atacó a ninguno de sus adversarios. Pero eso raya en lo normal cuando se compara con un PREP que se detiene en el momento más cerrado de la contienda; la consejera presidente del IEE dando por ganador en cadena nacional al panista para 20 min después desdecirse y dar por ganador al priísta y; un histórico voto por voto pedido por el PAN para con esto confirmar su derrota electoral y de paso robustecer la credibilidad del sistema democrático.

A la espera del voto por voto, “Peje Luis López Preciado” en este escenario tan surrealista y fuera de lo común, cultivó la semilla de un supuesto fraude electoral, que nunca existió; pero que bien sirve de escusa para generar caos y negociar. El panista primero realizó una marcha masiva para defender el supuesto “triunfo” en donde convocaron -y acarrearon- a unos 40 mil simpatizantes. Los asistentes fueron receptores de mensajes constantes que trataban de convencerlos de un fraude electoral, a su vez incitaban al odio y desconfianza contra el PRI y el Instituto Electoral local por considerarlo como la “mafia del poder”.

Posteriormente después del voto por voto y a horas de confirmarse la derrota del panista, este convocó a la “caravana de la victoria” para defender su supuesto triunfo. Unos 500 vehículos –a números de ellos- recorrieron los 4 municipios más grandes del estado de Colima para concluir en un mitin en la emblemática estatua del Rey Coliman en Colima capital. La convocatoria debilitada de entre 500 y 600 personas, fueron receptoras de un mensaje de odio subido de tono en el que Jorge Luis Preciado amenazaba que de no darle el triunfo, se iba a encargar de tomar el puerto de Manzanillo, la carretera Colima-Tecomán y la autopista Colima-Manzanillo. Además apuntaba que si la gente así lo quería, él personalmente se iba a encargar de que Nacho Peralta no pusiera un pie en Casa de Gobierno, algo que a todas luces suena a amenaza fatal. Pero no le importa, tiene fuero.

Con el paso del tiempo –unos tres días- la estrategia cambió al terreno jurídico, donde el PAN presentó aproximadamente 430 pruebas para impugnar la elección y pedir anular las casillas donde el panista perdió o en su defecto repetir la elección. El PRI a su vez y de manera inmediata fue probando que estas supuestas pruebas eran fabricadas, falsas y a todas luces un intento de timo al Tribunal Electoral. Queda como anécdota el argumento panista de que los muertos habían votado por el PRI y días después esos mismos muertos aparecieron vivos demostrando que no estaban muertos y sí habían votado por el PRI. Mientras tanto, esta novela llamada “Colima Existe” sigue en suspenso y a la espera de lo que resuelvan los tribunales.

Ahora bien, el actuar del panista para un emblemático personaje de la política mexicana como lo es López Obrador, resulta surrealista, sin embargo, no estoy tan seguro. En la política mexicana las líneas que dividen la izquierda de la derecha se desdibujan y, esas líneas intermedias son ese mundo maravilloso conocido como “centro”. A veces parece que vemos a panistas comportándose como perredistas o a morenistas comportándose como panistas ¿Será que en el fondo todos son iguales o acaso los polos en los extremos se tocan?

Los que han seguido de cerca la trayectoria de AMLO conocen bien la historia de desafuero, así como su plantón en reforma en el 2006 y sus múltiples manifestaciones que han desquiciado al DF como la de la defensa del petróleo. Ese tipo de acciones son lo que han puesto a pensar a las nuevas generaciones, al mismo AMLO y a sus seguidores que esta clase de expresiones son exclusivas de la izquierda o de sus agremiados; que sirven para defender derechos o contraatacar a la “mafia del poder”. Es por eso que les parece raro que un panista como el controversial Preciado realice los mismos actos para las mismas causas a las que su partido –el PAN- rechazó de López Obrador.

La cuestión no es ni surrealista ni fuera de lo normal, basta con echar un vistazo a la historia moderna de México para ver que estas acciones más que de la “izquierda” del Peje son de la derecha del Maquio. Y es que el PAN fue padre de este tipo de manifestaciones como con el bloqueo de una calle en Querétaro en 1940, en León en 1946, entre 1950 y 1970 en Chihuahua, San Luis Potosí, Baja California, Puebla, Jalisco y Nuevo León. En 1984 tomando el puente internacional de Piedras Negras y en 1986 incendiando el Palacio Municipal de San Luis Potosí. Y no olvidemos en 1991 a un Fox bloqueando la carretera Panamericana o el plantón panista del 2005 contra las obras del Eje 5 poniente en el DF.

Pero, ¿por qué la izquierda de AMLO tiene un actuar tan parecido a la actual derecha de Madero? La hipótesis parte de la historia reciente de los últimos 30 años de la política mexicana. Lo verdaderamente surrealista no es un panista manifestándose, lo surrealista es que los políticos encumbrados de la época salinista son los mismos políticos encumbrados de la época moderna, dígase Fox, Calderón, Madero, entre otros del PAN, López Obrador, Cárdenas, Ebrad, entre otros de la izquierda, mientras que del PRI sigue vigente Beltrones y el fantasma del aún irremplazable Colosio.

Mientras que Beltrones evolucionó en su manera de hacer política, la izquierda y derecha actual con sus caudillos continúan replicando las prácticas vetustas de hacer política en México; así, con marchas, con plantones, con quemas de edificios, con bloqueos y demás instrumentos dignos de mitades del siglo XX. Quizá no son iguales, pero actúan igual.

La clase política mexicana está obligada a renovarse, a evolucionar y adaptarse a una sociedad que ya la rebasó. En todos los partidos hay ejemplos de políticos jóvenes que tiene que vivir detrás de sus caudillos hasta que se retiren o mueran; mientras no se les abra paso, lo partidos políticos seguirán perdiendo credibilidad o se orillaran a una probable extinción –como el PT- y, propuestas frescas como el Bronco, Kumamoto y Clouthier serán más comunes y más factibles.

Esta es una democracia y se gana con votos. Hay que salir a convencer al electorado con propuestas frescas y no con las mismas propuestas de hace 30 años, con discursos frescos y no con un refrito del discurso de Colosio, con nuevos rostros y no con los mismos rostros que hemos visto envejecer durante más de 30 años sin que puedan lograr nada.

Y es que como político no importa cuántos plantones hagas, ni cuantos miles de ciudadanos convoques a una marcha, ni mucho menos cuantas carreteras puedas tomar -eso te emparienta más con el narco y su bloqueos, que con un demócrata-, eso de nada servirá si no puedes convencer a una persona de que te entregue su confianza en un voto. Manifiéstense, sí, pero no pretendan ganar con el caos lo que no pudieron ganar en las urnas. La sociedad mando el mensaje, o se renuevan los partidos o mueren. (@TruGMA)

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