TAREA POLÍTICA: La culpa es de Mario

Foto:Ecos de la costa

Por José Luis Santana Ochoa.

Enyerbados andan los ultras peraltistas que no logran sosegarse; al contrario, han radicalizado sus actitudes y comportamientos rijoso-compulsivos en contra de quienes han satanizado como supuestos o reales causantes de la paliza electoral que a los candidatos de la triple alianza PRI-PVEM-PANAL les propinaron los electores colimenses el domingo 07/06. Su villano favorito es el incompetente todavía por cuatro meses más gobernador del estado, Mario Anguiano Moreno, a quien le están surtiendo desde todas direcciones como a Bucho: duro, tupido y mucho.

Según el ex gobernador de Colima, Fernando Moreno Peña, quien mandó a perder a Hilda Ceballos LLerenas, Primer Distrito Electoral Local; y a Francisco Zepeda González, alcaldía de Manzanillo, sus candidatos no fueron reprobados en las urnas “por malas calificaciones”, sino el PRI que en Colima gobierna con Mario Anguiano Moreno. “Hubo voto de castigo hacia la forma en que se gobierna los últimos años a nivel local y castigaron al PRI”, últimos años que iniciaron en 1997, habría que precisarle a quien también perdió por goliza en los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco donde fungió como Delegado del CEN del PRI

En la misma coincidente línea periodística, un tal Gustavo Rentería acusa al de Tinajas de haber jugado contra el presidente Enrique Peña Nieto y José Ignacio Peralta Sánchez, al poner “todo el aparato gubernamental al servicio del aspirante panista. Sí, el gobierno del estado le apostó al triunfo de Acción Nacional”, cuando la película que los colimenses vieron fue completamente al revés volteada. La infundada acusación tiene el propósito de evitar que tanto el TEE como el TRIFE vean que MAM en realidad puso “todo el aparato gubernamental” al servicio del aspirante priista-verde ecologista-panalista a la gubernatura.

Para Rentería, Anguiano es visto ya como el gran traidor que “defraudó a su partido, el Revolucionario Institucional; a la militancia que lo llevó al despacho que hoy ocupa y pisoteó los documentos básicos del tricolor. Claro, la declaración de principios, los estatutos y el programa de acción del PRI los convirtió en letra muerta porque el candidato le llegó del centro”. Menos mal que a pesar de los pesares, según el clarividente Rentería, “el joven gobernador electo hará un buen gobierno y será apoyado por la administración federal. Es decir, le taparán la boca pronto al principal opositor del ganador de la contienda”, pero no hay que adelantar vísperas, Rentería, sino esperar lo que tengan a bien resolver los tribunales electorales.

Anguiano Moreno no es el único acusado de traiciones y deslealtades por los pésimos perdedores que han acreditado ser los ultras peraltistas, columnistasnachoperalta@gmail.com incluidos, pues por doquier ven monos con tranchetes como a los dirigentes de las secciones VI y XXXIX del SNTE; a quien fuera coordinadora de la campaña nachista, Mely Romero Celis; y a las estructuras priistas encabezadas por el alcalde capitalino con licencia Federico Rangel Lozano. Mención aparte merecen los reclamos hechos al porteño Virgilio Mendosa Amezcua por haber respaldado a la panista Gabriela Benavides Cobos y no al fernandista perdedor Francisco Zepeda González, cuando según sus detractores debió haberlo hecho sin medias tintas por toda la fórmula priista-verde ecologista-penalista que fue encabezada por José Ignacio Peralta Sánchez.

Detrás de la guerra desatada por los enyerbados ultras peralistas en contra de Mario Anguiano Moreno, está el temor de que le anulen la elección a José Ignacio Peralta, así su “nino” Fernando Moreno Peña descarte que ello vaya a ocurrir. “Queda descartada, porque Nacho no rebasó los topes de campaña, no coaccionó el voto, en ese sentido, no tendrían por qué sancionarlo, si llegará a haber alguna conducta probada de algún funcionario, ese funcionario incurrirá en alguna sanción que se debe aplicar, porque se sancionan en momento dado las conductas personales”. ¡No pos’ sí! Si él lo dice vale más pretender creerle que averiguarle.

EL ACABO

• Los dirigentes de cámaras empresariales y demás membretes, así como los columnistas enquistados en la nómina estatal, están extrañados de que esta vez no les hayan todavía tirado línea para lanzarse, como lo han hecho durante todo el sexenio, en defensa del indefendible Mario Anguiano Moreno.
• A Jorge Luis Preciado Rodríguez los ultras peraltistas enyerbados lo ven ya como el AMLO chigüilinero. No tardan en decir que es el Hugo Chávez colimote. Al tiempo.

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