N O S O T R O S: la Libertad y la Filosofía

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Por J. Ángel Ramírez López

*¿Son libres los pájaros y el perro?

*7 de junio, fiestas hipócritas

Gracias a los de esa Facultad, que analizaron una de mis Columnas. La pregunta es ¿Son libres los pájaros, porque vuelan; es libre el perro callejero? La respuesta es obvia: si tienen conciencia y dicen “somos libres”, entonces sí, pero no saben lo que hacen porque actúan por instinto, y en consecuencia, no son libres. La libertad es razón y responsabilidad.

Entonces tampoco el burro trabaja ni carga. Para el doctor Gabriel de la Mora el trabajo es conectar el cerebro al músculo, y aquí el burro pierde; en cuanto a la carga, no carga porque quiere, sino que es cargado. Luego, la libertad es un acto de conciencia, sujeto a los valores y hábitos culturales, morales, sociales y jurídicos. Romper esto es libertinaje.

La libertad es un acto humano para la moral, o libertino, para lo inmoral. La libertad va de la mano con la responsabilidad, la cultura y los valores. Este 7 de junio celebraremos el día de “La Libertad de Expresión”, pero sin necesidad de discursos o convivios, porque si la autoridad hace fiesta es por remordimiento de no cumplir con esa libertad en su gobierno.

Así, el número de coronas al muerto es el remordimiento por no haberlo atendido bien en vida. Aristóteles analizó la libertad y dijo que es la “La autodeterminación axiológica”. Autodeterminación porque nosotros mismos nos limitamos a hacer lo que debemos, y axiológica porque la Axiología es la rama de la Filosofía que estudia los valores en general.

Aristóteles habla de los valores morales; no de los económicos u otros, y dice que cada uno nos limitarnos o sujetamos a los valores con actos de conciencia y responsabilidad. No es libre quien grita, ofende, golpea o anda por las calles con la música de su auto a todo volumen, mi derecho de decir lo que quiera termina donde empieza el derecho del prójimo.

Cuando Aristóteles habla de libertad se refiere a la interna, a la mental, no a la ausencia de obstáculos físicos como la cárcel, las enfermedades del cuerpo o los castigos, por lo que un interno en la cárcel puede practicar la libertad mental, y en cambio una persona libre físicamente puede limitar su libertad mental siendo arbitrario, conformista o ignorante.

Ser libre es determinarnos a los valores y a las reglas sociales, morales y jurídicas, el respeto a los demás, al derecho ajeno (frase juarista), al orden y al humanismo y nos da un valor agregado para aterrizar en lo que se llama personalidad. Una persona refinada y con valores no ocupa leyes ni reglas, pero un bruto ni con leyes ni reglas respeta a los demás.

La palabra personalidad la usaron los griegos, cuando hablaban de “per-sonare”, sonar detrás de la máscara, cuando en el teatro se imitaba a los personajes. La personalidad es la práctica de valores, ser distinto a los demás, tener estilo propio, dar valor agregado a la vida, respetar a los demás, o la distinción, como dijera el sociólogo francés Pierre Bordieau.

Y quien no practica la libertad es por falta de personalidad, de conciencia. Se convierte en libertino. El libertinaje se define en filosofía como “Hacer lo que se me pegue la gana, la ausencia de responsabilidad, el abuso de poder, la arbitrariedad y la prepotencia”. Así actúa más del 90 por ciento de los humanos, guiados por el yo ante el tú, el agandalle, etc.

Hay unos filósofos llamados deterministas, encabezados por Skinner, quienes niegan la existencia de la libertad al señalar que estamos esclavizados en ser populares, en nuestros apellidos, en nacer y morir en la tierra, aunque ellos están también esclavizados en todo ello, y mucho más, en su determinismo, que como necios, nunca se quitarán de encima.

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