PRELUDIO: la campaña del priísmo juvenil

jovenachos fotoPor Fernando Alberto Gutiérrez Fernández.

Hasta mediados del siglo XX, la praxis de la inclusión juvenil en la política permanecía exenta de la educación y promoción de competencias en los jóvenes, con miras a la remodelación y continuidad en el poder de las organizaciones políticas vigentes.

En los partidos e instituciones democráticas, la participación juvenil era concebida como el ínfimo peldaño de la estructura verticalista prevaleciente en la época; la juventud militante se aglomeraba en romerías “clubistas” cuyas funciones habituales rayaban en la servidumbre y la ornamentación.

No obstante la persistencia actual del modelo “lacayista” en algunas organizaciones políticas juveniles, la conclusión de la II guerra mundial y la subsiguiente emancipación de la juventud occidental, otorgaron el contexto ideal para la transformación de la filiación política de los jóvenes en instrumento de relevo generacional y de modificación de las formas de asimilar y practicar la ciudadanía.

En nuestro país, el modelo de partido único sufría uno de sus múltiples trances históricos, expresado en crisis de representatividad, movimientos juveniles antisistémicos, y pequeñas insurreciones armadas en diversos estados. Tales viscisitudes requirieron del estado respuestas que trascendieran los habituales actos de desdén y coacción. Entre las estrategias desplegadas, se instauraron espacios para incorporar a la juventud al ejercicio profesional y democrático de la política.

Memorable fue el papel del ideólogo del liberalismo mexicano, Don Jesús Reyes Heroles, en la construcción dentro del partido hegemónico, de un espacio influyente y autónomo para los jóvenes: El Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria (MNJR). Con tal acierto, se extraía a la vetusta dirección juvenil del sótano de la sede nacional del PRI, para convertirla en una organización relevante para el ejercicio del liderazgo y la formación política de sus miembros, construyendo así el anhelado entreveramiento generacional, que llevó a múltiples cuadros juveniles desde temprana edad a ejercer importantes cargos públicos y de elección popular, incluyendo personajes que incluso hoy militan destacadamente en otros partidos políticos.

A lo largo de la historia del MNJR –y sus productos modernizados, el Frente Juvenil Revolucionario (FJR) y la Red Jóvenes x México (RJXM)-, se ha calificado como una contradicción la filiación juvenil a los esquemas partidarios tradicionales, sin embargo la transformación activa del país es consecuencia de dicha militancia, en la medida en que el contexto sociocultural lo ha permitido, nadie puede escatimar dichos esfuerzos, que se oponen con vehemencia a los embates pasivos de los eternos vituperantes, a los revolucionarios de sofa que engrosan las filas del nihilismo, verdadero agente destructivo de la nación.

El escueto recuento anterior es menester para la comprensión del estado actual de los jóvenes agrupados en la RJXM. Hoy los miembros de los sectores y organizaciones juveniles del PRI se enorgullecen de una larga tradición histórica, la cual ha configurado su protagonismo en el concierto político nacional; fenómeno que otorga una dinámica y características singulares a las campañas rumbo a las próximas elecciones.

Actualmente el PRI es el mayor postulador de jóvenes a cargos de elección popular, superando inclusive al porcentaje asignado estaturiamente para dicho sector. Los jóvenes marcan la agenda de propuestas: La plataforma electoral del Revolucionario Institucional cuenta con un rubro especializado en juventud que constituye el esquema en la materia más nutrido de todos los partidos políticos; En Colima, Ignacio Peralta es el único candidato que ha formulado propuestas específicas para la juventud, sin mencionar que ha configurado gran parte de su oferta propagandística y mercadotécnica en respuesta a dicho sector, incluyendo una dirigida a primovotantes.

En Correspondencia con lo anterior, la campaña juvenil en torno a Ignacio Peralta es la primera en la historia de la entidad capaz de conjugar a todas las fracciones juveniles del Priismo en una única estructura denominada ¨JoveNachos”, cuya peculiar estrategia ha sido incluso exportada a las campañas de otros estados. En política no hay casualidades, la unidad juvenil unicamente podía coincidir con un candidato consistente y representativo de los intereses juveniles y lo mejor del priismo.

Distante de la improvisación, dicha coordinación juvenil, liderada por Edgar Ceballos, encarna la tradición histórica y la dinámica dialéctica del Revolucionario Institucional: tradición representada en su escencia de unidad, tan característica del priismo; cambio dialéctico, en tanto ejerce un papel activo en la campaña, construyendo una cartera de sufragios y liderazgo propios.

La juventud inunda a las diversas coordinaciones de la campaña de Nacho Peralta, demostrando con ello la confianza depositada a un sector antaño menospreciado. En respuesta los jóvenes se asoman con ímpetu en todas las brigadas y eventos públicos del candidato, y serán indudablemente quienes el próximo domingo lleven al abanderado priista a ganar la primer magistratura del estado.

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