N O S O T R O S: Mis Alumnos, Servicio Comunitario

servicio comunitarioPor J. Ángel Ramírez López

*El humanismo en la práctica

Como la ética no entra con pistola, tampoco el humanismo entra por la teoría, sino por la experiencia, como dijera Aristóteles. Y a lo mejor me echaron a perder de niño, pero mis padres nos enseñaron que podíamos saborear el café y galletas si primero barríamos ese patio de casi una cuadra, como derecho al desayuno; así conocí el valor de la utilidad.

Para Sócrates la utilidad es servir al prójimo, una cualidad, un mérito. Decía que la muerte es el principio de la verdadera felicidad cuando se había sido virtuoso. Ahora quiero eso en mis alumnos, porque son mis hijos, para que se formen como brillantes alumnos, pero con valores y virtudes, para lo cual presento un proyecto de servicio comunitario.

Y claro que no todos comulgan con este propósito. A la gente qué le importa que yo haya sido pobre o defectuoso de servir a los demás, y que por ello arremeta con mis alumnos para que sirvan al prójimo, pero me arriesgo, porque en mi Normal de Maestros me enseñaron a ser crítico, a darle duro a los que rompen con la eficiencia y honestidad.

Me enseñaron además a no conformarme con un programa escolar, como profesor dócil, apanicado, creyendo que todo lo que me ordeden los superores como programa de estudio es perfecto. Todo es perfectible, digno de mejorar, perfeccionar y corregir; no me importan los oficialistas del sistema, hechos para apegarse al librito y hacer lo que hace la multitud.

Así, en mi materia de Literatura, inicio el semestre presentando 70 temas a investigar, para que equipos de 5 a 6 alumnos coincida en interés para trabajar. Esto consiste en servir durante 3 días, en horarios fuera de clase, barriendo, trapeando, lavando, apoyando, clasificando, acompañando, pintando y todos los “andos”, mediante servicio comunitario.

Los temas son de albergues, guarderías, asilos, orfanatorios, centros de arte y cultura, alcohólicos y neuróticos anónimos, templos católicos y protestantes, entre otros, llevando además víveres y despensas y se vinculen a la comunidad para que, como dijo Sócrates, sean útiles, y apoyen a quienes pagan impuestos para que ellos y yo seamos profesionistas.

Con oficio de presentación y plan de trabajo acuden en equipo a servir, a formarse en esa responsabilidad social de universitarios, para que cuando sean titulados brinden mano de obra calificada y sirvan a los demás, antes que pensar en enriquecerse o ser alguien para beneficio personal. Saben que no sólo de pan vive el hombre, sino de satisfacción espiritual.

Al final elaboran una evidencia con impacto artístico y visual en la portada, un trabajo colaborativo y de respeto en equipo, una redacción con título y subtítulos, con sangría, párrafos de cuatro a seis renglones, con historia, descripción del lugar, 3 entrevistas, vivencias y experiencias, que luego expondrán cada uno de ellos frente a su grupo escolar.

En una clase “modelo” los alumnos presentan 6 láminas bien redactadas, en que va el croquis y simbología, vivencias, fuentes consultadas, entrevistas y 6 fotografías. Exponen durante 20 minutos por el total del equipo y leen el producto. Al final el auditorio critica el trabajo y el profesor da el dictamen final. Una batalla de perfección, ate y responsabilidad.

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