ESQUIRLAS DE LIBERTAD

El-antipriismo-de-cibercafe1Manuel Agustín Trujillo Gutiérrez.

Terrorismo Político

El terrorismo es una guerra psicológica. Los terroristas tratan de manipular y cambiar nuestro comportamiento al crear miedo, incertidumbre y división en la sociedad. –Patrick J. Kennedy, político norteamericano.

La semana pasada sucedieron tres desventuras que me abrieron los ojos ante una realidad de odio que entiendo como terrorismo político. El primero sucedió en Colima cuando cristalearon la camioneta a un amigo para robar sus pertenencias; desde hace aproximadamente 15 días este tipo de sucesos se han vuelto cotidianos, cuando esto rara vez se veía en la zona conurbada de Colima-Villa de Álvarez. Lo extraño es que estos atracos muestran un patrón, se han visto afectados principalmente los vehículos con publicidad de los candidatos del PRI.

El segundo suceso fue la golpiza propinada a mi amigo Fernando Castro, líder de la Juventud Popular de la CNOP del PRI de Queretaro por parte de un supuesto simpatizante del PAN. El ataque fue grabado en vídeo y publicado en Youtube. En dicho vídeo se observa como un sujeto persigue a Fernando, lo derriba y posteriormente lo patea en reiteradas ocasiones mientras lo insulta y amenaza para que no se vuelva a “meter con el PAN”. Fernando perdió un diete y tuvo diversas heridas, sin embargo el hecho pasó casi inadvertido por los medios de comunicación.

El tercer suceso fue la trágica, cobarde y lamentable manera en que le fue arrebatada la vida a mi compañera Isarve Cano Vargas, quien fungía como secretaria de políticas internacionales de la Red Jóvenes x México del PRI en el estado de Puebla. El presunto culpable de su secuestro y asesinato es Ángel Carrasco, hijo de un exregidor panista. Isarve fue privada de su vida a los apenas 19 años y se suma a la larguísima lista de políticos asesinados en este país, que es por demás preocupante, sin embargo, lo más preocupante es que existan personas que se alegren de estas tragedias, las aplaudan y hasta las disfruten.

El asesinato de Isarve se suma al asesinato de Enrique Hernández –candidato de Morena en Michoacán-, Héctor López –candidato del PRI en Tabasco-, Ulises Fabián Quiroz –candidato del PRI en Guerrero- , Aidé Nava –precandidata del PRD en Guerrero- y, Carlos Martínez –precandidato del PRD en Oaxaca-. Todos ellos asesinados en esta campaña política, lo que revela una triste verdad histórica mexicana, aquí la democracia se construye con el plomo de las balas sobre las ideologías bañadas en sangre.

Tan sólo en el 2010 fueron asesinados 15 alcaldes en México. En el 2011 fueron asesinados 3 más. Y entre el 2013 y 2014 fueron asesinados 16 alcaldes más. La política se ha vuelto una profesión de alto riesgo en México, por el alto índice de crímenes violentos contra quienes se dedican al servicio público. Sin embargo, ante esta violenta situación no se emiten alertas internacionales, sino que estos asesinatos se toman con naturalidad y se han vuelto un cotidiano que pasa invisible ante los ojos de tantos.

Apenas en el 2014 nos enterábamos de los asesinatos de Gustavo Garibay –presidente municipal de Tanhuato Michoacán-, Salvador de Haro –Jefe de investigación de la policía estatal de Tamaulipas-, Juan Gabriel Sánchez –Jefe de la policía de Álvaro Obregón

Michoacán-, José Ramón Fontanet -subdirector de Levantamientos en el Área de Catastros de la Secretaría de Finanzas del DF-, Manuel Gómez –presidente municipal de Ayutla Jalisco-, Lázaro Melgarejo –Regidor en Cuautitlán Izcalli Edomex-, Brauio Zaragoza –Secretario general del PAN en Guerrero-, Gabriel Gómez –Diputado federal de Jalisco-, Gilberto Arturo Sánchez –suplente de diputado federal- y, de José Manuel Galeana –Jefe de peritos de tránsito municipal de Acapulco-. Mientras que en este 2015 los narcos prometieron una guerra contra los políticos.

No obstante, los magnicidios no son nada nuevo en México. Aún se recuerda con tristeza los asesinatos de Francisco Ruiz Massieu y de Luis Donaldo Colosio en 1994. Y, si apelamos a la historia, la política mexicana desde la fundación de nuestro país, se ha basado en acabar a los contrincantes políticos o ideólogos de oposición con las bayonetas, paredones, pelotones de fusilamiento, horcas, veneno, pistolas y machetazos.

La realidad actual es que todos estos hechos tienen una misma motivación, incentivar el miedo en la clase política para que su toma de decisiones se vea mermada por el temor a ser violentados, secuestrados, asesinados o que inclusive sus familiares sean víctimas de la violencia generada por el odio político e intereses turbios.

Los ataques a simpatizantes o activistas de partidos políticos, ya sea a sus propiedades o a ellos mismos, no es más que un intento desesperado para generar dos reacciones. La primera es el temor a participar activamente en campañas políticas y/o la promoción de un partido o candidato. La segunda, si los activistas, militantes o simpatizantes son del partido en el gobierno, la intención es generar antipatía contra el partido en el gobierno, al verse víctimas de un acto delincuencial. Con esto logrando una disminución de participación política del partido atacado y la antipatía contra el mismo.

Los secuestros, levantamientos y golpizas propinadas contra líderes políticos e ideólogos, vulneran flagrantemente la libertad de expresión. Su intención no es más que censurar opiniones y voces políticas que resultan adversas a sus detractores. Este tipo de ataques son muy parecidos a los que sufren los periodistas por el simple y sencillo hecho de decir aquello que a los demás no les gusta escuchar. Pero no sólo termina aquí, sino que también atacan publicidad política a navajazos, incendiándola o tirándola, para con esto generar enemistad entre grupos políticos antagónicos e incentivar la violencia para que terminen por anularse entre ellos mismos.

Los asesinatos de políticos en México son un acto de lo más detestable, reprobable y cobarde. Cuando una voz no puede ser callada con contraargumentos, optan por las balas. Cuando una idea no puede ser detenida, optan por las balas. Cuando una elección no puede ser ganada en las urnas, optan por las balas. Cuando un interés es contrariado, optan por las balas. Cuando la justicia es aplicada, optan por las balas.

Ese mismo terrorismo político es el que promueve la guerra sucia, espía e interviene llamadas telefónicas. Quieren que tengamos miedo, quieren que nos quedemos callados, quieren que hagamos su voluntad, quieren que nos enfrentemos entre hermanos, quieren tenernos separados, pero se olvidan que no hay forma más digna de morir que morir por nuestro pueblo, que morir construyendo esta patria y avivando el rojo de nuestra bandera.

La realidad política de México se ha visto manchada de sangre por la violencia del narco, por líderes políticos mesiánicos que incitan al odio, por mapaches retrógradas que piensan que seguimos en los sesentas, por líderes charros corruptos que no se piensan detener hasta saciar sus intereses e inclusive por líderes de opinión que más que informar, pretenden forjar un antagonismo entre la política y el pueblo. Y es que a los terroristas políticos lo que más les interesa es que tengamos miedo de ejercer la política, que no nos involucremos para dejarles libre el negocio y que la única forma de participar se limite en enfrentamientos de movimientos sociales contra el gobierno o en limitarnos a nuestro derecho de votar, pero votar con miedo.

Por eso con mis letras hago un llamado a la consciencia de este pueblo, de mis lectores y de aquellos que participan en la dignísima profesión de la política a que dejemos atrás el odio y no olvidemos que la confrontación divide, en la confrontación gana uno y pierde el resto, que la confrontación cuesta vidas. Recordemos que sólo juntos podremos lograr el principal y más noble motivo de la política, levantar esta nación en ruinas bañadas de sangre para construir una nación de progreso, bienestar y justicia social. (@TruGMA)

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