N O S O T R O S: Amigos, Una Muerte Desgraciada

suicidioPor J. Ángel Ramírez López

*Acabar con la infelicidad
*¿Cómo quieres morir?

No se puede escoger la forma de morir, ni Hitler, ni los que se ahorcan para acabar su infelicidad, sino que eligen en ese momento la forma de acabar con su desgracia, con su infortunio, y se trata de momentos decisivos, cruciales. Lo más cómodo que quisiéramos es acostarnos y amanecer muertos, previa despedida de todos los seres queridos. Ni dudarlo.

Pues mi amigo Juan, que apenas conocí, porque yo acababa de llegar a mi colonia INFONAVIT y era el primero que me ofreció su amistad, a sus 16 años se mató en una camioneta repartidora de cerveza, en el crucero de La Estancia hacia Cardona, ya que el chofer pasó la vía y el vehículo fue arrollado por el tren en un tramo de más de 50 metros.

Nico, ni qué decir, ya que se amaneció en la zona de tolerancia, y en su moto a todo correr no reparó que la Torres Quintero del centro es de oriente a poniente, y entonces la tomó al revés muy de madrugada y acabó pegando en el portal Medellín, todo despedazado. Y el Capri, amigo del barrio de San José, murió en una forma sorpresiva y muy lamentable.

Como era adicto a las drogas, en esa fase era insoportable con su familia, por lo que su padre llamó a la policía para que se lo llevaran a la cárcel, y los policías llegaron y a golpes y aventones lo subieron a la camioneta, y como quedó tirado, le gritaron y regañaron pero ya no respondió, ahí quedó inmóvil, muerto. Juan, amigo de La Albarrada, murió peor.

Fue con unos amigos a Carrizalillos y rentaron una lancha, y en el juego de luchas y aventones, Juan cayó al agua, se sumergió y no volvió a salir, sino tres días después enredado en lianas y raíces, mientras que sus dos amigos fueron a parar al CERESO. Manfis, mi amigo del INFONAVIT, se enojó con su esposa y todo tomado, mejor se ahorcó.

El Carreto era un amigo militar. Se juntaba con amigos de El Moralete, no con nosotros, pero un día ya no regresó, y lo van encontrando dos días después en El Salado con la cabeza hecha pedazos por un posible pleito. El Negris era un joven muy alcohólico. Como no lo dejaban salir a seguir libando, se aventó del segundo piso de su casa y se mató.

El Chivo era un joven tomador y mujeriego, pero le gustaba robar, por lo que muchas veces estuvo en la cárcel. La útima vez tuvo un pleito familiar y para no seguir de desgraciado se ahorcó con una soga en su cuarto. Williams era un chavo que llegó de Veracruz, y de un día para otro ya era nuestro amigo, pero tal vez se guardaba algún secreto.

Y es que recién llegado lo van encontrando en el crucero entre Pihuamo y el Rancho de La Estrella con cinco balazos en el pecho y cuatro en la espalda, con entradas tan grandes como manzana. El Moreno era mi vecino, pero muy tomador de todo tipo de bebidas, hasta que un día amaneció muerto, intoxicado por el vicio, y nadie supo nada.

“El Café” se metió a bañar en Cuyutlán y no volvió a salir ni lo volvieron a ver vivo o muerto. Esteben, mi vecino, se metió a bañar, y durante la ducha se resbaló con el jabóin y se golpeó la cabeza; quedó muerto, Al Firus, al Quica y al Erick los mataron en distintos lugares a balazos. Pura historia de amigos que nacieron para morir en forma desgraciada.

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