HUELE A GAS, HUELE A DESPOJO

México ha perdido territorio, ya perdió el dominio del sector minero – metalúrgico, perdió también la propiedad de más de mil empresas como Teléfonos de México, Ferrocarriles Nacionales y ahora pretenden abrir las puertas de par en par, para que el capital privado, nacional y extranjero, entre al poco recurso que le queda a México, el PETRÓLEO.
En el siglo XVIII nos arrebató Estados Unidos con la complacencia del Presidente Antonio López de Santa Anna, la mitad del territorio nacional, con una superficie de 1’ 528, 241 kilómetros cuadrados. En el sector minero – metalúrgico, México registra en el año 2010 una integración del sector con 286 Empresas con capital extranjero, de las cuales en 210 el capital proviene de Canadá.
En materia de Telecomunicaciones no hemos quedado atrás, la apertura para la inversión extranjera es del 100%.
En el ámbito financiero, tampoco nos quedamos atrás los bancos están en un 90% aproximadamente en manos del capital internacional.
Ahora, viene el tema de PEMEX, cada sexenio después de la década de los ochentas del siglo pasado, todo Presidente de la República se queja que PEMEX está en bancarrota, que es necesario inyectarle capital y sobre todo el capital extranjero.
Tendrán razón o no, pero imagínese usted la pobreza de PEMEX. En el cierre del año 2012, registró el máximo histórico en sus ingresos por ventas totales, indudablemente que de crudo, que ascendieron a un billón 647 mil millones de pesos, según las cifras oficiales. Imagínese, que de estos ingresos el 80% se destina al gasto total del gobierno, es decir en términos puros y llanos por cada peso que ingresa a PEMEX 80 centavos el gobierno se queda con ellos.
Aquí no se incluye indudablemente los recursos que ingresan al Sindicato Petrolero para que los junior se vayan a pasear y luego nos digan que el Sindicato no le entró tampoco a la cuestión electoral con aquella transferencia de recursos a las campañas.
Ante ese escenario, qué buscará el gobierno al hablar de modernizar a PEMEX, pensará disminuir la aportación de la Empresa al Estado, pensará renunciar a la carga fiscal y dejar esa millonada de pesos para la instalación de refinerías, investigación y desarrollo tecnológico.
De ser así, bienvenida la Reforma Energética, pero si se pretende seguir el curso de la historia plagada de despojos y venta de empresas, seguirá el curso que pone en riesgo la soberanía y la seguridad energética del país, así se consolida una transferencia real del poder en favor del sector empresarial extranjero.
La Rectoría del Estado podrá cambiar pero no abolirse.

¿i tú, que piensas?

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