…N O S O T R O S

profesorLa Docencia no es Profesión

*El arte de educar.

*Las Normales, ¿un fracaso, de quién?

Buena fecha el 15 de mayo, “Día del Maestro” para analizar sobre la labor magisterial, cuando la Secretaría de Educación Pública y el SNTE han mercantilizado esta noble actividad, aduciendo que la culpable de todo era la exlideresa del sindicato, Ma. Esther Gordillo, siendo que las plazas se siguen cotizando al mejor postor y a la mejor palanca.

La SEP ha sido trampolín de políticos, simpatizantes, amigos del gobierno en turno, de oportunistas y refugio de fracasados de las cuotas de poder, y entonces lo que quieren muchos políticos y concursantes de plaza magisterial es ser directivos, asesores escolares o comisionados en el pacto SEP-SNTE. Por eso cada sexenio son coyunturas educativas.

La educación carece de solidez, ¿por qué culpar al magisterio de la mala calidad y de cifras bajas sobre educación?, y de ello no se salva el secretario de Educación, Emilio Chuayffet, que hoy está opacado porque lo rebasan los problemas magisterialñes; como que le quedó grande el saco. El poder sigue manejando plazas en zonas escolares privilegiadas.

Es que hay una regla, y sólo se concursan las plazas de nueva creación en lugares recónditos. Hoy ya no importa si el profesor tiene carrera magisterial, sino cualquier licenciatura bajo concurso por puntaje, además siguen los recomendados para obtener plaza “bajo la ley de la sábana”.La SEP concursa las plazas dizque para transparentar el proceso.

Siguen las cuotas de poder, desvalorizando el normalismo, en que participan por igual topógrafos, arquitectos, abogados o normalistas, dando prioridad al perfil económico para la empresa exitosa, no al humanista, filosófico, que forma hombres con valores morales, reflexivos y de bien, es decir, en el proceso de selección participa cualquier titulado.

La educación es mercancía para la globalización, mediante el enfoque por competencias para formar profesionistas al servicio del neoliberalismo, la globalidad y poder económico, y participan esos fieles del sistema, titulados para el servilismo, para estar de rodillas y sin chistar ante la SEP, el gobierno y los dictadores de políticas educativas detrás del escritrio.

Se pone fin a los procesos pedagógicos del normalismo que procuraba hacer alumnos analistas, reflexivos, críticos, con valores éticos y artísticos. El docente se transforma en robot de la educación, cobrador de quincenas, hacedor de educandos para la libre empresa, no para transformar cerebros y servir al prójimo, pues “No sólo de pan vive el hombre”…

La pregunta en la Normal es ¿Quién es preferible para impartir Biología: un médico o un docente? La respuesta es que ojalá que además de docente fuera médico, pero si la base es el proceso de enseñar, no ser especialista, entonces un profesor. Es que una máquina no suple al docente porque éste se emociona, siente, genera arte, hace gente útil; deja huella.

Y en lo que a mi concierne, con 36 años de normalista, digo que el docente es un artista de la educación por su entrega, no profesionista asalariado, y como Juan Pablo II, prefiero morirme en la trinchera, que como Benedicto XVI, retirarme a vivir mi egoísmo. Mi frase es “Maestro es el artista que pinta en los lienzos de las mentes los trazos de la cultura”.

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