Salineros, olvidados por Sefome; pero tienen su Museo de la Sal en Cuyutlán

salinerosÁngel Ramírez L.
Unos 800 colimenses dependen de las salinas de Cuyutlán, porque son fuente generadora de ingresos, no obstante lo malbaratada y la falta de promoción y mercado por parte de la Secretaría de Fomento Económico del Estado en las tiendas departamentales establecidas en Colima, pero lo que sí tiene es un lugar de representatividad, como lo es El Museo de la Sal de Cuyutlán.

Así se dijo durante una investigación realizada por reporteros de IPUNTOCOM directamente a este Museo en Cuyutlán, municipio de Armería, donde se entrevistó Abraham Magaña, presidente de la Cooperativa, a Vidal Moreno, vigilante y guía turístico, y a Carmen Sánchez, visitante, quienes señalaron que este Museo es el ícono de los hombres entregados a la elaboración de la sal, y un soporte de la promoción de la cultura salinera.

Se investigó que desde 1560 el capitán español, Rodrigo Brizuela, fundó Cuyutlán o “Lugar de coyules”; en 1873 compró el gobernador Francisco Santacruz, y en 1919, el presidente Venustiano Carranza decretó que las salinas del país pasaran a formar parte del patrimonio nacional, en tano en Colima en 1952 se funda la cooperativa de salineros.

Y como ritual surge el Museo de la Sal en el gobierno estatal de Carlos de la Madrid Virgen. Ahí se exhiben piezas de ballenas, pescados, tortugas, del proceso de la sal, de la historias de las salinas y de Cuyutlán, del ferrocarril y muchos datos históricos, para mostrar la evolución que ha tenido esta industria, en que nuestros salineros siguen igual de pobres ante los hombres del poder, y nadie promueve mejores precios ni la apertura a la compra de nuestra sal de las grandes tiendas comerciales establecidas en Colima.

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