Juventud, divino tesoro

Leer la canción de otoño primavera del ilustre Rubén Darío, es reconfortable y queda grabada en la mente, principalmente ese pensamiento, que repiten millones de seres humanos, unos con nostalgia otros con delicada reflexión, y dice así:
Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver¡
Cuando quiero llorar, no lloro
Y a veces lloro sin querer.
Juventud que en nuestros días, parece un sector que envía señales de alerta a la sociedad, un grito desesperado por no encontrar respuesta a sus aspiraciones, por no participar y sentirse excluidos de las políticas públicas que instrumenta el gobierno.
Juventud, presa de la violencia que transmiten los medios de comunicación, principalmente la televisión, donde según las estadísticas de investigadores destacan las noticias de homicidios, referencias de sexo, violencia, narcotráfico y la promoción para el consumo de alcohol, y ahora la legalización de la marihuana.
Así, la mente trabaja y hace de manera habitual un comportamiento violento y delictivo.
Juventud que en el Estado de Colima lanza una alerta social con la presencia de más de 20 pandillas integradas por jóvenes en edad que van de los 14 a los 20 años.
Según datos del Centro Estatal de Emergencia (C4), las colonias del Tívoli y el Mezcalito son de las más conflictivas por la presencia de violencia, robos y drogas.
Atender esa erupción social a tiempo, prevenir la contaminación de futuras generaciones es una tarea de toda la sociedad, lo importante se inscribe en actuar por parte del gobierno con decisión, voluntad y autoridad.
De lo contrario, repetiremos lo de Rubén Darío…….cuando quiero llorar, no lloro y a veces, lloro sin querer……
¿i tú, que piensas? 19-julio-2013

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