CNDH emite recomendación a Colima por muerte de reo

ceresoCiudad de México/El sol de México.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 22/2013 dirigida al gobernador de Colima, Mario Anguiano Moreno, por la inadecuada atención médica y la falta de vigilancia en el Centro de Readaptación Social (Cereso) de Manzanillo, que ocasionaron la muerte de un interno.

De acuerdo al caso, el 13 de julio de 2011, una persona fue detenida por elementos de la Policía Municipal. La detención obedeció a su presunta responsabilidad en los delitos de violencia intrafamiliar y lesiones calificadas, por lo que fue puesta a disposición del agente del Ministerio Público del Fuero Común en turno, de la Procuraduría General de Justicia del estado de Colima (PGJC).

Tres días después, el acusado falleció en el citado centro penitenciario; su cuerpo presentaba moretones y señales de golpes. Posteriormente, perito médico adscrito a la PGJC hizo un examen físico al detenido y, en su informe señaló que se encontraba orientado en tiempo, espacio y persona, coherente en su diálogo, con signos vitales dentro de los parámetros normales y que no presentaba datos de lesiones recientes o huella de agresión física alguna.

En dicho informe quedó asentado también que al otorgarle las facilidades para que realizara una llamada telefónica a sus familiares, el detenido se encontraba tembloroso, perdió el equilibrio, cayó y resultó con lesiones en el rostro, lengua, labio inferior y sangrado nasal.

Fue entonces que la representación social ordenó su trasladado al Hospital General de Manzanillo, donde le diagnosticaron crisis convulsivas, síndrome de abstinencia alcohólica, deshidratación y herida en la boca. Se le hidrató, le aplicaron multivitamínicos y glucosa y fue dado de alta.

El 15 de julio de 2011, el indiciado ingresó al Cereso de Manzanillo, donde el médico de guardia lo encontró en estado de inanición y con algunas lesiones, entre ellas: edema de labio inferior derecho y equimosis óculo palpebral, por lo que hizo la indicación al personal de Seguridad y Custodia que se le diera de comer y lo dejó con cita abierta en caso de urgencia.

Por la noche, un comandante de la Compañía de Seguridad Interna dijo haber observado que el agraviado deambulaba por el dormitorio, agitado e hizo caso omiso de la instrucción de acostarse para que descansara. Su compañero de estancia reportó al personal de vigilancia que el agraviado

estaba agresivo, que al trepar una de las bardas que dividen el baño, cayó de cabeza y hablaba incoherencias, motivo por el cual, tras persuadirlo y luego someterlo, fue llevado ante la psicóloga quien determinó que lo revisara un médico, ya que tenía una sensación de dolor sin conciencia de cómo y dónde le dolía.

Al auscultarlo, tres horas después, le suministró medicamento; luego de 45 minutos, solicitó su traslado al hospital, en cuyo trayecto falleció, por lo que se inició la respectiva averiguación previa.

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