Tarea Pública: AMLO, Ventaja Parcial

 

Por Carlos Orozco Galeana

Andrés Manuel López Obrador es un profesional consumado de la política y comete menos errores que en el pasado cuando tuvo al alcance la presidencia del país y por cuestiones de temperamento echó todo por la borda y perdió la elección. Hoy proyecta una imagen distinta, de hombre generoso, perdonador de la “mafia del poder”, más o menos equilibrado y con una gran capacidad de comprender a los últimos dirigentes de la nación y a empresarios favoritos que les han ayudado a profundizar el modelo económico liberal injusto y empobrecedor para México. No soy hombre de rencores ni de venganzas, ha dicho al definirse como un líder moderno que quiere la paz.

Y así anda Amlo, con esa proyección esperanzadora, recorriendo una vez más el país, con una perspectiva de triunfo más clara que en las dos elecciones anteriores. Todo se le resbala ya, nada parece dañarlo en su camino. Hasta quien lo combatió en el pasado diciendo que era un peligro para México, el español Antonio Solá, da por sentado que “es el más eficiente” de los candidatos y que ganará con claridad. Y para congraciarse de pasada con el alto clero, muy vivillo él, se solidarizó por la muerte de dos sacerdotes acribillados la semana pasada en una carretera de Taxco, Guerrero.

En Colima, por ejemplo, le tundió a la corrupción para ganar el aplauso de sus simpatizantes. Quien no va a brincar de gusto al oír esas arengas! Todo mundo quiere que se acabe ese cáncer, pero no son millones los mexicanos que, en los hechos, quieran adoptar comportamientos honorables en su vida personal o pública. La corrupción es un modo de vida. “Hágase la justicia, pero en los bueyes de mi compadre,” dice un adagio popular que es como una filosofía para el mexicano común que no chista cuando lo que pasa, por muy grave que sea, le beneficia o casi no le perjudica.

Amlo va en caballo de hacienda hacia el triunfo y aunque falta mucho tiempo para las votaciones y todo puede ocurrir, los analistas dicen que si no comete errores graves, hasta diarrea le dará al habitante de los Pinos en unos cuantos meses más por los resultados de la elección que le favorecerían claramente al tabasqueño.

Actualmente, sus contrincantes más poderosos, Ricardo Anaya y José Antonio Meade, están rebasados por Amlo en las encuestas. A Anaya le está haciendo daño las reiteradas acusaciones de enriquecimiento de su familia y de él en lo personal y aparece hoy a 10 puntos debajo de Amlo en los estudios más serios. Pero ha avanzado un poco. Sean o no sean ciertas las acusaciones, políticamente sí tienen efectos en los votantes; y un factor más en su contra, es su identificación como representante del Prian, un término que la gente usa para juntar a políticos que piensan y actúan igual aunque pertenezcan a partidos distintos.

Meade, por su parte, superado por Amlo al dos por uno según estudios, parece un político atrapado en los intereses de la presidencia, cuyo ocupante, por su egoísmo, no le permite ningún cuestionamiento al régimen. EPN es el dueño de todo, hasta del aire que circula en la sede del Pri. Meade es el Labastida del 2000. Está usando un lenguaje con ribetes técnicos que mucha gente no entiende y el colmo, en la desesperación, él mismo auto señala como el candidato que sí es honesto. Elogio en boca propia ya sabemos que es. Meade, con ser un magnifico funcionario y muy capaz, carga con todos los males, con ese enojo que los mexicanos tienen a flor de piel porque cada vez les es más difícil la vida y le achacan todas las culpas a los gobiernos emanados del Pri.

Amlo vino a decir a Colima que las cosas cambiarán rotundamente con él de presidente. No nos faltará nada. Habrá becas para todos, cero pago por inscripciones en universidades, ataque a la corrupción, no más impuestos, no más IVA y no más gasolinazos. Seguro que tampoco, aunque se le olvidó, pagos extraordinarios ni aumentos por el uso de las autopistas. Se apoyará el campo y se renovará el sistema de salud, y se generará 20 mil nuevos empleos. Se duplicará las pensiones a las personas de la tercera edad y discapacitados y, bueno, Colima resolverá problemas ancestrales vinculados a necesidades insatisfechas.

Ya en las campañas, Amlo, Anaya, Meade y los independientes prometerán hasta lo indecible, ojalá pongan énfasis en lo que harán para para corresponder al voto que se les entregue.

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