. . . N O S O T R O S: El Papa Francisco Cabalga de Nuevo

Por J. Ángel Ramírez López

  • Arremetiendo contra los molinos de viento.
  • En su peregrinar ¿Ha cambiado algo?

“Si tienes comida o dinero repártelos entre los pobres, ya que los ricos no cabrán en el reino de los cielos”, reza la Biblia, por lo que le pedimos al Banco de El Vaticano que, como buen juez, empiece por su casa repartiendo su dinero convertido en Petrobonos y en industrias entre los pobres, porque los ricos del clero no cabrán en el reino de los cielos.

El nuevo Quijote de la Mancha, el Papa Francisco, está inyectando novedad a la grey clerical y católica, primero, al decir que el dinero es el estiércol del diablo, por lo que El Vaticano está intestado de estiércol, y segundo, valorando la obra del sacerdote alemán, Martín Lutero, a quien le molestó que entre Dios y el hombre haya un metiche que cobra.

El Sumo Pontífice vino a América y concretamente, a México, en febrero de 2016, a sitios muy específicos para hablar con indígenas, con el alto clero, indirectamente con los capos, autoridades, reclusos y pueblo en general, y también con la amenaza terrenal del presidente estadounidense Donald Trump, para que piense en puentes, antes que en muros.

Y así, el Vicario de Dios, con su estilo de hacer doctrina, vino y se fue, ¿Y algo cambió?, ¿el clero ya sale de sus búnkeres a culturizar a los pobres?, ¿los capos han dejado de corromperse?, ¿la política y sus candidatos son honestos?, ¿los reclusos saldrán de las cárceles arrepentidos?, ¿los indígenas recuperarán su patrimonio de manos del potentado?

No, nada ha cambiado; todo sigue igual. Por eso el Quijote del siglo XXI sigue arremetiendo con su pica a los molinos de viento, que son los políticos, el poderoso, el adinerado, el narco, el corrupto en política, Donald Trump, los rateros, delincuentes, sicarios y todos esos terrenales que siguen moliendo a palos al nuevo Quijote por atreverse a tanto.

En este materialismo todo mundo lucha por tener más, porque los inmoral gana a lo moral, el desorden al orden y la injusticia a la justicia, pues vivimos en un mundo de globalidad y competencia, en el mundo en que predomina la ley el más fuerte, que pregona por doquier el sofista griego Calicles, porque es moda el lema: “Tanto tienes, tanto vales”.

Y este Quijote que cabalga de nuevo, con la cruz en el pecho y hablando por Cristo, está perdiendo la batalla, pues no basta una visita a México, una misa o mil misas, si el cerebro humano está distorsionado de envidia, de celos, de sensibilidad, por encima de la inteligencia, la voluntad y el humanismo, si no, pregúntele a los políticos y gobernantes.

Por eso el Papa Francisco no podrá calar hondo en el clero ni en la conciencia del hombre, y le iría bien si no lo tildan de pecador, y a semejanza de Cristo, lo vuelven a clavar en la cruz para ajusticiarlo, como si fuera el pecador, y no los mundanos, pues aquí manda el estiércol del diablo en manos de El Vaticano, de Estados Unidos y de Carlos Slim, etcétera.

La moda de hoy es que “Estados Unidos, país poderoso, pone las armas, y los cristianos y los países pobres, ponen los muertos” ¡El gran trueque del siglo XXI! Si un grupo de fanáticos osaron cachetear al gigante tumbándole sus dos torres gemelas, ya pagaron la afrenta. Ahora a ver quién se atreve a desafiar al gigante bajo el nombre de “los aliados”.

Como dijera el poeta español, León Felipe, cuando el dictador Francisco Franco: “Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto, y ¡Ni en España hay locos! Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo”. Ahí va cabalgando el nuevo Quijote, hablándole a las piedras…

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