Concierto Político: Osorio Chong se va de Segob

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

Cambios tardíos los del presidente Enrique Peña Nieto, pero que al menos dejan una cierta posibilidad de que se haga algo para compensar los daños causados por el autoritarismo del ahora ex secretario de Gobernación, Miguel El Chino Chink Osorio Chong, que hizo lo que se le pegó la gana en los más de cinco años que duró en el cargo, atenido a que él sería el beneficiario del dedazo para convertirse en candidato presidencial.

El Chino Chink Osorio Chong le falló de tomo a lomo: no sólo no fue el favorecido con el destape, sino que ahora tuvo que dejar el cargo desde el que urdió sus castillos en el aire como sucesor de Peña Nieto. No es cualquier cosa  que el hidalguense deje el cargo, obligado por las circunstancias, aunque con la promesa de una jugosa senaduría plurinominal y, de paso, ser el pastor de la bancada tricolor en el Senado de la República.

Pero ahora que deja el poder no hay ninguna certeza de si el jefazo del antiguo Palacio de Covián va a seguir causando daño, como lo hizo mientras ejerció su inmenso poder. Porque como titular de la Segob, El Chino ChinkOsorio Chong creó su propio cártel de los delegados federales en todo el país, mismo que en su hipotética campaña presidencial le serían de mucha utilidad, pues sus protegidos manejarían sus dependencias de forma clientelar.

Pero más allá de la manera perversa con la que tuvo el control de los delegados federales de todo el país el ahora ex titular de la Segob, hoy las cosas podrán remediarse aunque será a medias, dado el poco tiempo que le resta al sexenio de Peña Nieto –poco menos de un año—, que en unos meses estará convulsionado por la guerra en la que estarán enfrascados los tres candidatos presidenciales. En fin, como bien se dice: de lo perdido, lo que aparezca.

La salida de El Chino Chink Osorio Chong permitirá que a las delegaciones federales lleguen, aunque sea por breve periodo, los personajes que le interesan a las entidades federativas, no a un individuo que manejaba las posiciones como su coto de caza privado. El caso es que, ahora sí, a las delegaciones van a llegar las gentes en las que tienen confianza los gobernadores de los respectivos estados, no alguien que tenía intenciones político electorales a futuro.

El caso de Colima es ejemplar: las delegaciones se entregaron por compromisos de los titulares con el jefe de Bucareli, aun cuando no necesariamente tuvieran lealtad por su estado. Con dos los compromisos fueron por haber dejado de ser diputados federales, como son los casos del acapulqueño tropical Nabor El Niño Verde Ochoa López y Miguel Ángel Doctor Simi Aguayo López, que fueron a parar a la Semarnat y a la SEP, respectivamente.

También hubo un acuerdo entre el director del Imjuve, José Manuel Papichulo Romero Coello, y El Chino ChinkOsorio Chong, por lo que resultaron delegados de la Sedatu y de la Profeco sendos personajes cercanos al joven funcionario federal que, al caer su gallo para la candidatura presidencial, en estos momentos se agarra hasta de cables de alta tensión.

Y el hecho de que las cosas comienzan a mejorar en Colima lo tenemos con el nombramiento del nuevo delegado de la Sedatu, Rafael Martínez Brun, cercano al gobernador del estado, Nacho Peralta Sánchez, que no habría llegado al cargo de seguir en la Segob el hidalguense de los ojos de rendija, y mucho menos si éste hubiera resultado favorecido con el dedazo presidencial.

Por lo pronto, desde este miércoles 10 de enero ya despacha Alfonso Navarrete Prida en la Secretaría de Gobernación, que había sido titular de de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. A la STyPS llega Roberto Campa Cifrián, en tanto que Eviel Pérez Magaña ya se hace cargo de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), de los que se espera un comportamiento más decentito.

Por cierto que no estaría mal que en Colima, además de algunas delegaciones federales en las que urge que sus actuales titulares sean corridos por su lealtad hacia el recién echado a patadas de Gobernación, se incluya en primer término precisamente a los que le reportaban las nuevas al de Bucareli, pero en forma pareja, incluyendo al delegado y sus subdelegados (as), que ya nada tienen qué hacer ahí.

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