Concierto Político: Meade exhibió a contrincantes

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

En materia económica no hay muchos que le hagan sombra en el país al dos veces ex secretario de Hacienda en distintos gobiernos (uno del PAN y otro del PRI) y hoy precandidato presidencial del PRI, del PVEM y del Panal, José Antonio Meade Kuribreña. Hay ciertas medidas que se toman en función de fenómenos externos y otras las tienen que aprobar los integrantes del Congreso de la Unión (diputados y senadores), pero en México se emplea el recurso fácil de culpar de todo al de las finanzas.

Una de esas medidas de las que responsabilizan a Meade Kuribreña es por el mentado gasolinazo, mismo que fue aprobado por los diputados federales en el 2013, cuando uno de los tribunos era nada menos que el pelón Ricardo Anaya, en su calidad de líder de la bancada panista, donde habló maravillas de la recién aprobada reforma energética. ¿Quién es el que, en un spot, se lanza ahora en contra del precandidato del PRI para culparlo de ese gasolinazo? ¡El encajoso pelón panista!

Pero, claro, como ahora todos andan en precampaña, los actores –malos— de esta comedia de enredos creen que se vale todo, incluso apostarle al olvido masivo de todos los mexicanos. Bueno, pero no es del pelón Ricardo Anaya, el bribón que se apropió de la candidatura presidencial del PAN, del PRD y del MC, del que escribiré hoy en esta columna de culto, sino que más bien voy a referirme a la exhibida que le dio Meade Kuribreña al Pejeführer en su reciente visita que aquél hizo a Colima.

Sin referirse al bolsón macuspano, que ya va en su tercer intento de querer ser presidente de México, ahora con el partido de su propiedad (Morena), Meade dijo lo siguiente: “México no puede experimentar en términos de la economía, no puede experimentar en términos de cómo se manejan sus finanzas públicas;  México necesita hoy, más que nunca, propuestas que generen confianza, propuestas que generen unidad, propuestas que generen reconciliación, propuestas que hagan de México una potencia”.

Haber sido dos veces secretario de Hacienda del gobierno federal le permite a Meade saber perfectamente de lo que habla: no es un improvisado ni un ignorante en la materia, como sí lo son los dos aspirantes de los otros partidos a gobernar México, que sólo basan sus propuestas en lo que le redactan sus asesores, aun cuando muchas de ellas no sean viables; por ejemplo, sólo por citar una de las tantas vaciladas sacadas de la chistera, la pensión universal.

Por otro lado, por lo que se refiere al tema de la inseguridad, Meade también se dio su tiempo para exhibir al macuspano, quien hace algunas semanas propuso una amnistía a los narcotraficantes, sin importar el dolor y la sangre derramada que han dejado esos grupos criminales a todo lo largo y ancho del país. Al respecto, el precandidato presidencial del PRI expresó lo que sigue:

 “No podemos experimentar con las propuestas de quien, entre 2000 y 2005, incrementó en la Ciudad de México la presencia en un 10 por ciento de los homicidios, en un 10 por ciento en la extorsión y en un 50 por ciento en el robo de vehículos; 44 de cada 100 secuestros en el país se daban en la Ciudad de México en el 2005”. Y ¿quién gobernaba el entonces Distrito Federal por esas fechas? Ah, pues nada menos que el Pejetrump.

En fin: con algunas exhibidas al bolsón de Macuspana y al pelón encajoso Anaya fue como Meade Kuribreña llevó a cabo su visita a Colima, donde fue recibido por la militancia tricolor con unidad y armonía; donde los medios se peleaban el lugar para entrevistas personalizadas (una nueva modalidad), y donde la sociedad en general lo saludó y se tomó la foto (o selfie) con él.

El propio gobernador del estado, Nacho Peralta Sánchez, acompañó a Meade durante toda su estancia en la entidad, demostrando la cercanía y amistad que los une a ambos, lo  que, de llegar a la presidencia, es un hecho que se traducirá en grandes beneficios para los colimenses.

Por cierto, el gobernador asistió a la reunión masiva con el candidato presidencial sin violar ninguna ley, pues en este momento no estamos en campaña, sino en precampaña, lo que lo deja a salvo de cualquier acusación. En la campaña es cuando sí está prohibido que una autoridad participe en mítines en días que sean laborables. Pero para eso aún faltan muchas semanas.

Acerca del Autor

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario