Concierto Político: Terciopelo azul

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

No me voy a referir a la cinta de culto del maestrazo David Lynch, donde se profundiza en la mentalidad oscura de un sujeto violento que interpreta con virtuosismo el desaparecido actor Dennis Hopper; pero el titulo de la cinta del mismo nombre (Terciopelo azul / Blue velvet, 1986) me sirve para tratar algunos temas que tienen relación con los blanquiazules de Colima.

La decisión de los magistrados de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación era previsible: después del cochinero llevado a cabo para tratar de perpetuar al frente del CDE del PAN en Colima a Enrique Tresbandas Michel Ruiz, títere del senador Jorge Luis El Niño Fidencio Preciado, no había más camino que ratificar la resolución que ya había dado la sala regional de Toluca del TEPJF.

Acostumbrados a aplicársela a los contrincantes, a los panuchos que quisieron dar la pelea por el control del PAN estatal les supo a rayos cuando les tocó conocer el karma. Así, no hay duda que Michel Ruiz y socios sintieron exactamente lo mismo cuando le anularon sus legítimos triunfos a Gustavo Vázquez Montes y a José Ignacio Peralta Sánchez, al llegarles la noticia de que habían perdido la franquicia del blanquiazul, misma con la que tenían en mente hacer las grandes jugadas en el 2018.

Por supuesto, a diferencia de Gustavo y de Nacho, Michel Ruiz y Jorge Luis no recuperaron lo que creían que les pertenecía. O sea: mientras que los dos gobernadores ratificaron –con creces— sus respectivos triunfos en sendas elecciones extraordinarias, ninguno de los panistas que se había apoderado de su partido en Colima recibió algo. Más bien: lo único que obtuvieron fue un patadón por parte de los magistrados del TEPJF.

Aunque estaba cantado que perderían en todas las instancias habidas y por haber, los secuaces del senador plurinominal panista se hicieron ilusiones de poder recuperar su coto de poder hasta el último instante. No lo lograron: se ratificó el triunfo de la diputada Julia Licet Jiménez Angulo, que ahora sí es la presidenta del CDE del PAN para todos los efectos prácticos.

Una vez firme en el cargo, por decisión de los magistrados del TEPJF, Jiménez Angulo hizo lo que también ya estaba cantado desde hace rato: echó a Luis Lapicha menonita Ladino Ochoa cariñosamente a bastonazos en las costilla del cargo de coordinador de la bancada del PAN en la 58 Legislatura local, a fin de nombrar en su lugar a Crispín Guerra Cárdenas. Así, quedó cerrado el ciclo de los legisladores adictos al senador pluri que los mangoneaba.

La decisión de nombrar a Crispín Guerra por Ladino Ochoa deja a éste huérfano por partida doble: pierde su coto de poder por pastorear a la borregada azul en el Congreso local (poco antes ya había perdido también la codiciada Comisión de Gobierno Interno), pero también se le va de las manos la oportunidad de oro de convertirse en candidato a senador en la primera fórmula, posición desde la cual prácticamente habría asegurado su curul por seis sabrosos años.

Su actitud abyecta hacia Jorge Luis Preciado lo convertía en el candidato natural a la primera posición de la fórmula del PAN al Senado de la República, lo que ahora a La picha menonita lo deja en la vil chilla. De hecho, con todas las negociaciones que se hicieron a nivel nacional entre los directivos del blanquiazul, del PRD y del MC, la que sacó la peor parte es la militancia panista, que tuvo que ser sacrificada en aras de hacer candidato presidencial al traidor y corrupto Ricardo Anaya.

En Colima, gentes como Jorge Luis Preciado se sienten a sus anchas con el pelón Anaya, pues al final de cuentas ambos cojean del mismo pie: son corruptos, chuecos y trinqueteros. Los dos panuchos, Anaya y Preciado, han sido exhibidos en la prensa nacional como propietarios de inmuebles que difícilmente pudieron haber adquirido de manera honrada. De ahí, pues, que el pelón y el pluri se entiendan a las mil maravillas. Sólo que la entrega de la franquicia del partido en Colima estaba en manos del TEPJF, no en las del queretano.

No obstante, El Niño Fidencio Preciado tiene la suficiente cachaza para afirmar que, en Colima, hay panistas que apoyan a Nacho Peralta. Puede que así sea, pero eso es por decisión propia; más aún, los que lo hacen deben ser los menos corruptos de ese partido. Los corruptos, lo que se dice bien pinches corruptos, son los que siguen con mucho entusiasmo al senador Jorge Luis, al que ya se le está acabando la buena suerte.

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