Concierto Político: El día del derrumbe

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

Pocos tipos metidos a la política corren con suerte, que a veces parece ser eterna. Uno de esos suertudos ha sido José Manuel Papichulo Romero Coello, que logró meterse en el ánimo de Peña Nieto en el 2012, quien le dio un cargo de dirección general en su gabinete, mismo en el que permanece a la fecha. En fin: por suerte no ha parado el tío, aunque es posible que el panorama le cambie drásticamente en las siguientes semanas.

Para empezar, a Papichulo Romero Coello se le comenzó a voltear el santo que lo protege: le había apostado su resto a Miguel El Chino Chink Osorio, aún secretario de Gobernación, para la elección presidencial, pero le falló de cabo a rabo, al haber resultado el bueno José Antonio Meade. Sin embargo, ni tardo ni perezoso, el aún funcionario federal corrió presurosamente a tomarse la foto con Meade, como si con ese simple hecho borrara su trayectoria plagada de traiciones.

Hay que recordar que Papichulo Romero Coello no sólo ha sido el consentido de Peña Nieto y de Rosario Robles, sino también –en mayor medida— de El Chino Chink Osorio, quien le concedió la gracia de poder imponer dos delegados federales (coto privado del señor de Bucareli, que pensaba utilizar ese cártel de manera clientelar en su hipotética candidatura presidencial con la que soñaba) en nuestra entidad, es decir, en la Sedatu y en la Profeco.

Otros de los pocos que lograron obtener una delegación federal en Colima, merced a los acuerdos hechos en el Palacio de Covián con diputados federales salientes, fueron el acapulqueño Tropical Nabor El niño verde Ochoa López (Semarnat) y Miguel Ángel Doctor Simi Aguayo López (SEP). De ahí en más, todos llegaron con el visto bueno de El Chino ChinkOsorio y de Mario Anguiano Moreno, a la sazón gobernador de Colima.

Bueno, como lo digo, parece que Papichulo Romero Coello trae el santo volteado: la candidatura al Senado de la República (en el primer lugar de la fórmula, claro), negociada con El Chino Chink Osorio, prácticamente ya se la cayó de las manos, pues el abanderado presidencial del PRI (y sus respectivos patiños) es Meade, no el ojos de rendija que aún despacha en Bucareli.

A mayor abundancia, uno de sus protegidos, Carlos Cárdenas Roque, acaba de “renunciar” a la delegación de la Sedatu, cargo al que llegó después de la muerte del delegado anterior, Jaime Vázquez Montes. Esa posición le pertenecía al ahora casi frustrado aspirante a senador. Es obvio que ahí ya no podrá volver a meter ni las narices, pues su padrino político perdió el inmenso poder que mantuvo a su favor durante todo lo que llevamos del peñato.

Por otro lado, el que fuera echado a patadas de la Secretaría de Educación, Óscar El Pelón Rosas Hernández, podría revivir políticamente como coordinador de la campaña de Meade en Colima, a pesar de que su protector siempre ha sido Papichulo Romero Coello y que, por tanto, no tiene absolutamente nada qué ver con el virtual candidato presidencial tricolor, que tratará de ganarle a la buena a todos sus contrincantes; en especial, al Pejeführer.

No obstante, la posibilidad de que El Pelón Rosas Hernández llegue a coordinar la campaña de Meade en Colima suena lógica: el responsable de coordinar la campaña nacional del candidato del PRI será Aurelio Nuño, que ya abandonó la SEP para tal fin. Bueno, Aurelio Nuño y El Pelón Rosas Hernández entablaron cierta relación por haber coincidido como los titulares de educación, uno a nivel nacional y el otro a nivel estatal.

Así, aunque ya no esté latente el padrinazgo de Papichulo Romero Coello, que se la jugó con El Chino Chink Osorio, El Pelón Rosas Hernández buscará sacarle raja política a su “amistad” con Aurelio Nuño. Muy bien. De acuerdo. Clap, clap, clap. Sólo una pregunta: con un individuo de carácter déspota, prepotente, altanero, arrogante, ojetazo, que sería la cara de Meade en Colima, ¿podrá el PRI arrimarle votos suficientes a su candidato presidencial? Ajá.

Sobra agregar que El Pelón Rosas Hernández es un engendro creado por Papichulo Romero Coello.

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