Tarea Política: Abandono, desamor e incomprensión

Por José Luís Santana Ochoa*

Es el estado psicológico en que los priistas colimenses se encuentran inmersos desde que en mala hora para ellos y peor para la entidad llegó a la gubernatura el señoritingo bilingüe egresado del ITAM y Essex University, José Ignacio Peralta, quien en su calidad de “primer priista” de Colima tiene al rebaño tricolor, pastores y ovejas por igual, “relegados a segundo y tercer plano por decisiones tecnócratas, por un autoritarismo impregnado de vanidad, cerrazón y soberbia”, tal como lo ha denunciado con claridad y contundencia en su renuncia al cargo del Secretario de Organización del CDE del PRI, Edgar Larios Carrasco, cuadro valioso e institucional desencantado de un partido político  que “se esfuerza más por lavar la imagen de quienes se sirven del poder y no ser un ejemplo de congruencia e integridad”.

Larios Carrasco se ha ido para no regresar jamás por la misma ruta de escaque que trazaron los expresidentes de los comités directivos municipales del PRI en Manzanillo,  Rubén Álamo Navarro; Colima, Luis Javier Isordia Álvarez; y Villa de Álvarez, Vianey Chapula Árcega, más el siempre institucional, disciplinado  y leal hasta la ignominia, Miguel Chávez Michel. “Lamentablemente el PRI está pagando por el costo del actuar de sus  malos gobernantes, se dirige de manera acelerada al lado opuesto de sus militantes, hacia la dirección que lo aleja del camino que lo lleva a recuperar la confianza de la sociedad”, le dispara Edgar directo y a la cabeza del disociado  José Ignacio a quien la suerte del priismo local le importan una pura y dos con sal, pues él, como presume a los cuatro vientos, ya no lo necesita.

En respuesta a las válidas razones y contundentes argumentos expuestos por Edgar Larios Carrasco para explicar su defección de un partido abandonado a su suerte por el prianista que presume los amarres políticos que ha hecho directamente con el huachicolero poblano Rafael Moreno Valle Rosas, y a través de su ex roomate Mario Delgado Carrillo con el presidenciable Andrés Manuel López Obrador, le vendrán los mismos denuestos  que el mozo de estribos de José Ignacio Peralta les ha recetado en su momento a Rubén, Luis Javier y Vianey.

Mis palabras no gustarán a algunos y también sé que por decir la verdad vendrán críticas orquestadas desde Casa de Gobierno para seguir intentando manchar mi imagen.  No busqué un cargo, sino  el trato respetuoso que como mujer  y priista me corresponde”, anticipó y acertó Vianey Chapula Árcega, misma suerte que correrán las expresadas por Edgar Larios Carrasco. Para tan ignominiosa tarea se pintan solos los columnistanachoperalta@gmail.com  y la prensa peraltista en su conjunto.

Las certeras palabras expresadas en su renuncia por Edgar Larios Carrasco complementan las hechas días antes por Vianey Chapula Árcega: “Renuncio a esta dirigencia porque una vez y otra vez mediante difamaciones  en el  aspecto personal y un estilo de hacer política  que  no comparto. Me voy porque no tolero en mí ni en ninguna  persona este estilo de hacer política”. Ambas expresiones remarcan el desaseo, los malos modos y las perores formas que caracterizan al disociado José Ignacio.

La historia del maltrato recibido por quienes apoyaron con todos los recursos a su alcance al entonces candidato y hoy gobernador peor evaluado del país, es la misma que han sufrido lo mismo dirigentes empresariales que líderes de colonias, barrios y comunidades de toda la entidad, el pueblo de Colima en su conjunto,  A estas alturas ya a nadie le queda duda de la personalidad engreída, soberbia, prepotente, autoritaria, clasista y desquiciada de quien ojalá se lo lleven de una buena vez para no regresarlo jamás sus poderosos amiguitos mexiquenses que tanto lo quieren.

 

EL ACABO

  • José Ignacio está en todo su derecho en hacer de uno de sus partidos, el PRI, un papalote.
  • Un atento y cordial saludo para Óscar Verlarde Mendoza, pionero del periodismo digital en Colima. Completamente de acuerdo con él en que lo bueno del nefasto gobierno silversita también cuenta y debe contarse. Para esto último está la que fue su prensa, misma ahora al servicio del disociado José Ignacio Peralta.

 

 

*Columnista #G8 Independiente

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