La Panga: En algunos casos, mujeres abusan de sus derechos

Por Mayahuel Hurtado Ortiz

Siempre me he considerado una defensora de los derechos de la mujer, nunca me cansaré de protestar para que no se ejerza violencia, pero el día de hoy hablaré de aquéllas que abusando de la protección de las leyes, las usan para resultar beneficiadas.

No me refiero a un tema que se me ocurrió, lamentablemente soy testigo de cómo también el abuso se da a la inversa. Estamos en una sociedad que se rige por leyes y valores, uno de ellos debe ser la igualdad y es en el tema de la paternidad como consecuencia de las relaciones extramaritales, donde encontramos un sinnúmero de historias en donde los hijos se convierten en el cheque al portador de algunas mujeres.

Repruebo totalmente que a los hijos e hijas se les utilice como misil, pretexto, chantaje y mecanismo de obtener recursos, digo y hablaré de lo que me consta, son mujeres que han utilizado diversos mecanismos para afectar a una persona muy cercana, que me dijo “caro estoy pagando mis excesos” y así es, vive para trabajar y lo que obtiene se va a diferentes bolsas, quedándose con alguna monedas en sus bolsillos.

Primero hablaré de María, quien conoció a Jorge en el trabajo, ella empleada de limpieza y madre soltera, él en un puesto administrativo. En casa una mujer que no lo atendía, que no buscaba fortalecer el matrimonio diario, él encontró lo que buscaba o por lo menos lo que él creía que necesitaba; ella sabía que era casado, pero vio una luz al final del túnel.

Como resultado tuvo hijos, a pesar de que la relación se tornó un infierno, siempre estaba la amenaza de acudir con la esposa a contarle la verdad. Pero después conoció Jorge a más amigos que tenían varias relaciones simultáneas y para quienes resultaba un verdadero orgullo tener a más mujeres, pues entre más casas, más mujeres y más hijos, se convertiría en un macho en toda la extensión de la palabra.

Hay que mencionar algo importante, Jorge venía de una infancia durísima, en donde su madre se partió el alma para mantenerlo y educarlo. Situaciones psicoemocionales aumentaban la proclividad de que él tuviera la necesidad de formar una, dos o más familias; es decir, lo que no tuvo.

Siguiendo ese tren de vida, después se enredó con Nanda, una mujer más joven que María, aunque más obesa, situación que la volvía una mujer con baja autoestima, resignada a que Jorge la viera de vez en cuando. Sabía que era casado y con familia, sabía que tenía aparte otros hijos; sin embargo, se aventuró a tener hijos con él.

De inmediato adoptó el mecanismo de María y sin más comenzó a amenazarlo con ir con su esposa y delante de sus hijas contarles toda la historia. Ahora hablaré de la más lista de las tres, Margot, quien ya había tenido hijos antes de diferentes parejas y en una noche de fiesta él dejó de verla y meses después lo enteró del embarazo. Nunca tuvo acercamiento con el hijo que supuestamente procrearon; sin embargo, puntualmente llamaba para que se le depositara determinada cantidad para la manutención, o ya se imagina lo que pasaría, ¡acertó, amable lector, lectora! La misma amenaza que María y Nanda. Las tres recibían puntualmente su depósito o en efectivo enviado a través de algún amigo, por concepto de manutención de los hijos.

Situación que resulta lógica cuando se procrean los hijos de común acuerdo, quizá un embarazo puede ser no esperado, pero a estas alturas del partido, con tanta información, con tantos métodos anticonceptivos, es inaceptable que una mujer que sostiene una relación extramarital, en la que sabe que no habrá una figura paterna que le ayude a educar a los hijos, se arriesgue y de manera tan irresponsable traiga hijos al mundo.

Lo peor viene cuando los hijos son utilizados como pruebas en un juzgado, como armas para acabar con la vida de una familia integrada y en el peor de los casos, como cheques al portador. El hombre cometió un error atroz, caer en los abismos de la infidelidad que se volvió promiscuidad, María, Nanda y Margot sabían perfectamente que el hombre tenía un compromiso y aun así se aventuraron a tener varios hijos.

El tema terminó en los juzgados con reconocimiento por paternidad, pensión alimenticia y convivencia. Pero lo peor del caso es que el hombre lleva por lo menos 15 años inmerso en este problema, manteniendo hijos y no tiene la seguridad ni la certeza que son de él. Ellas lo presionaron con ir con la esposa e hijas para que reconociera a los hijos, el por temor e ignorancia, accedió a firmar su sentencia que durara hasta que cada uno de ellos cumpla 18 años.

El desconocimiento de la ley lo llevó a echarse la soga al cuello y en el caso de ellas, el abuso de las leyes de protección a las mujeres y a los hijos las llevaron a abusar de Jorge, quien actualmente entabló varias demandas para exigir que se compruebe ante una prueba de ADN que los hijos que por años ha mantenido, son de él.

Cansado de chantajes y amenazas, está dispuesto a enfrentar en los tribunales lo que en su momento por coacción reconoció. Me pregunto: ¿Cuántos casos similares habrá?, ¿cuántas mujeres utilizan las leyes y su figura de mujer para cometer estas atrocidades contra la pareja y más aún contra los hijos?, ¿quién va a regular esto?

El resultado fue que la verdad finalmente fue descubierta, se divorció, conservó buena relación con sus hijas, pero no aprendió. Inició una relación estable, pero volvió a caer y ahora peor, buscó una mujer mayor a él, creyendo que era madura y Lupita le hizo la vida pedazos. Lo perseguía en sitios públicos, los hostigaba afuera de su domicilio y agredió a su pareja de manera física y verbal. Terminó el asunto en los juzgados con una orden de restricción para que Lupita no tuviera actitudes obsesivas y evitara por orden de un juez, acercarse a Jorge y a su pareja.

La pareja se cansó de tanto desorden y le puso un ultimátum, Jorge acudió a terapia y un año y medio después, logró tener la normalidad en su vida. ¿Cuánto se hubiera evitado Jorge si hubiera sido honesto, si le hubiera dicho a su esposa no soy feliz a tu lado, si le hubiera contado la verdad en su primer desliz?

Nadie lo sabe, pero si usted busca entre personas cercanas, amigos y familiares, se encontrará muchas veces con la historia de Jorge, quien perdió todo y estuvo a punto de perderse él mismo, por mostrarse débil ante los placeres carnales.

También conocemos la historia de las mujeres que abusando de la ley, de su condición de género, vivieron por años, gozando de una manutención poco clara, o por lo menos fue lo que quedó demostrado.

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