Concierto Político: Los 300 de Lu-pillo

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

Cuando arrancó el infausto trienio del alcalde de Tecomán, Lu-pillo García Negrete, sintiéndose muy sabroso, éste aseguró que con unos 60 trabajadores y funcionarios de confianza perfectamente podría sacar adelante su responsabilidad, además de que borraría al que le saliera inepto. Claro, era simple retórica: a la postre, el mazorquero edil tecomense retacó su administración ya no con esos 60 que decía al principio, sino con 300 angelitos  que cobran –y cobran muy bien— en el agonizante municipio costero.

Así, como el rey Leónidas y sus 300  guerreros, Lu-pillo García se ha entregado a una tarea menos noble que la de los espartanos que enfrentaron a las fuerzas de Xerxes. En efecto: el mazorquero Lu-pillo  García se ha dedicado a saquear con tal fe las finanzas públicas del Ayuntamiento de Tecomán, que el dinero ya no le alcanza para pagarles a todos, de ahí que tiene que echar mano de los recursos que le corresponden a los sindicalizados.

En términos prácticos, lo que Lu-pillo  García y sus 300  han hecho es un robo en despoblado. El tipo ha sido denunciado ante las instancias correspondientes; sin embargo, a pesar de haberse entregado una copia del expediente al Congreso del Estado, donde se documentan las raterías del sombrerudo alcalde tecomense, resultó que al oficial mayor, Alejandro Iván Martínez Díaz, ¡se le extravió!, de tal suerte que los diputados de la 58 Legislatura local oficialmente no saben nada.

Pero a reserva de abundar más adelante sobre el tema de la ineptitud del oficial mayor de la 58 Legislatura local, que en los hechos es el asistente del diputado Nico  Contreras Cortés, lo que ocurre en Tecomán no tiene nombre. O más bien sí tiene, pero no tiene madre. Los 300  de Lu-pillo García, no contentos con cobrar con parte del dinero que le pertenece a los sindicalizados, hacen todo tipo de negocios  para completar el gasto, aunque para ello le estén dando el tiro de gracia a una administración municipal saqueada que ya pide esquina.

De los camiones recolectores de basura que se emplean en Tecomán, ocho están actualmente fuera de servicio. No los reparan con el argumento de que no hay dinero, pero lo cierto es que los funcionarios responsables de esa área prefieren vender como fierro viejo cuanta pieza bajan de los motores, incluidos los cigüeñales. Las llantas de los vehículos oficiales son llevadas a una llantera, propiedad de otro funcionario, donde las parchan ¡a 500 pesos!

No hay duda que de todas esas corruptelas el alcalde se lleva su comisión, pues se quiere recuperar de las penurias por las que pasó en sus tiempos de barzonista, cuando al lado de otros vividores, como Chalo  Castañeda Bazavilvazo, pedía  apoyos oficiales para trabajar su rancho, hoy muy próspero, curiosamente a raíz de que llegó a la presidencia municipal de Tecomán, donde también acomodó a toda la parentela.

Lejos del Lu-pillo  García sencillo, que se las veía negras para sacar algunos cuantos pesos de su trespeleque rancho, hoy el nuevo rico viaja en una lujosa camioneta blindada, con una patrulla atrás y dos adelante, lo que pone en evidencia a un sujeto que se sabe con cuentas pendientes con muchos tecomenses a los que ha agraviado; en especial, a los más de 500 empleados sindicalizados a los que ha castigado severamente.

Así, por ejemplo, la tesorera del Ayuntamiento de Tecomán paga las quincenas a los trabajadores sindicalizados, en activo y pensionados, con cheques con el sello de “no negociable”, lo que significa que forzosamente tienen que acudir a la tesorería a cobrar. En cualquier otra administración, por más pinchurrienta que sea, al  empleado se le deposita el dinero en algún cajero automático. Con Lu-pillo  García no: hay que acudir a la tesorería, incluso aunque se viva en otra ciudad (en el caso de varios pensionados) o se trate de discapacitados.

Las propiedades de Lu-pillo  García han crecido milagrosamente, pero después de haber llegado a la presidencia municipal. El mismo rancho de este individuo, que en otros tiempos era la viva imagen de la insolvencia, hoy es tan próspero como el de cualquier otro milloneta hecho de la noche a la mañana. En los parientes, los amigos, las amiguitas y los amigotes, podría tener el alcalde a sus incondicionales y fieles prestanombres.

El comportamiento depredador, corrupto, del presidente municipal de Tecomán podría estallar más adelante con el siguiente dato: de los 300  a los que les dio trabajo en la administración municipal, al finalizar el trienio buscarán recibir su indemnización unos 200. En el Tribunal de Arbitraje y Escalafón, donde se encuentra al frente un sinvergüenza de siete suelas, se dará largas al asunto. No será para afectar a los funcionarios, sino para que en lugar de recibir algunos cuantos miles de pesos, reciban cientos de miles.

Y ¿de dónde va a salir tanto dinero que satisfaga a todos esos gaznates aventureros? Imposible saberlo. Ah, pero al alcalde le vale madre que en la administración tecomense siga creciendo el adeudo que tiene con los empleados sindicalizados. Por lo pronto, los 300  (donde se incluye a los sicarios de la pluma que el edil tiene a su servicio) gritan llenos de felicidad: ¡No te acabes, Lu-pillo!

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