Concierto Político: Candados al premio de periodismo

Por Bibiano Moreno Montes de Oca

Aunque aún faltan muchos meses para festejar el acontecimiento, no está por demás anunciarle a la selecta concurrencia de esta columna de culto que habrá algunas novedades en el Premio Estatal de Periodismo que anualmente entrega el Congreso del Estado a los profesionales de la pluma en sus diversos géneros. No obstante, lo más importante de todo es que los diputados locales le pondrán candados al galardón, algo que se hacía muy necesario.

Por principio, el Premio Estatal de Periodismo se entregará ahora, en sesión solemne, el día 3 de mayo, que es el considerado por la Unesco como el oficial para la celebración de la libertad de expresión. En México, desde el gobierno del presidente Miguel Alemán, los empresarios del periodismo escogieron el 7 de junio como la fecha en la que se festeja tal acontecimiento, pero no tanto por la libertad de expresión, sino por los negocios que se permiten hacer.

(En Colima, por cierto, tenemos también a nuestros propios empresarios del periodismo, pues ninguno ejerce la profesión. Ahí van: Héctor Tacones lejanos  Sánchez de la Madrid, director general de Diario de Colima, Carlos El Loco Valdés Ramírez, director general de El Noticiero, y Leticia Castro viuda de Silva, propietaria de Ecos de la Costa).

En términos generales, el 7 de junio no es una fecha honesta para conmemorar un día tan importante: hasta el columnista Manuel Buendía la consideraba como una celebración con un origen “un tanto bastardo”, pues nada glorioso por conmemorar hay en ella. En cambio, la fecha del 3 de mayo la fijó la Unesco como el Día de la Libertad de Expresión en honor a los periodistas que ponen en riesgo su vida en diferentes puntos del planeta.

El caso es que la entrega del premio ya no será el 7 de junio, sino el 3 de mayo, el último en lo que corresponde a la 58 Legislatura local. Es posible que al siguiente mes de todas formas haya quienes celebren la fecha, que está muy arraigada en nuestro país, pero lo oficial se realizará en mayo. Santo y bueno.

El examen de los trabajos participantes será más riguroso, pues los jueces que ha habido dejan mucho que desear. En su oportunidad, en esta columna de culto protesté por la presencia de la “periodista” Norma Gutiérrez Flores como parte del jurado, pese a que es una conocida y reconocida represora de la libertad de expresión, a la que mi hijo Luis Fernando y yo derrotamos en tribunales federales, cuando ella se empeñaba en encarcelarnos.

No es la molestia por el hecho de que me haya denunciado penalmente, sino que nadie se tomara la molestia de conocer sus antecedentes: la mayor represora de la libertad de expresión en la historia de Colima no debe participar nunca jamás como jurado en la entrega de un galardón periodístico, que simboliza exactamente todo lo contrario de lo que Norma Gutiérrez representa.

El presidente de la Comisión General para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico, Juan Carlos Flores, coincidió conmigo cuando le hice notar que la ex vocera del fernandato  era una represora de la libertad de expresión y que, por tanto, nada tenía que hacer como jurado. Lo peor de todo es que Norma Gutiérrez  participó en su doble papel de funcionaria de la Segob y como una  “periodista”, perteneciente a una agrupación que encabeza un sujeto llamado Agustín Martell Aparicio, un grillo  bueno para nada.

Por tal razón, en lo sucesivo, la selección del jurado calificador del Premio Estatal de Periodismo será más rigurosa, además de que participará gente de las universidades privadas, además de la UC, que ofrecen la carrera de periodismo, lo que será garantía de profesionalismo y seriedad. De los premios entregados con anterioridad no hay más que hablar, pero es obvio que se cuidarán todos los detalles en lo futuro.

A este respecto, me parece de suma importancia que se impongan candados al galardón anual, pues hay quienes, en su enfermizo afán de coleccionar premios y de presumir su hambre de reconocimiento y de dinero, quieren participar en todos los géneros. Así, si un año ya ganó en crónica, en el siguiente que sea en reportaje; si ya ganó en reportaje, en el siguiente que sea en nota informativa; si ya ganó en nota informativa, en el siguiente que sea en entrevista; si ya ganó en entrevista, en el siguiente que sea en columna… y así, vuelta a empezar.

Así, pues, para evitar esa vergonzosa manía de buscar reflectores y una buena paga (el premio tiene un estímulo ecónomico) por parte de reporteros centaveros y ansiosos de reconocimientos, los candados evitarán que se abuse de esa manera de un galardón reputado de serio. No se debe satisfacer el enfermizo ego de los que buscan a toda costa conseguir premios, cancelando miserablemente la oportunidad a otros participantes.

Ahora bien, si de lo que se trata es de ser más riguroso en los reconocimientos, la entrega de los premios podría limitarse a una sola ocasión por Legislatura local, de tal forma que la premiación sea sólo cada tres años. Como quiera que sea, las novedades en el Premio Estatal de Periodismo del 3 de mayo de 2018 tendrán que ser necesariamente positivas.

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