La Panga: Se debe legislar sobre la infidelidad y sancionar a los “engatusadores”

Por Mayahuel Hurtado Ortiz

Uno de los temas que afecta principalmente a las mujeres es precisamente la infidelidad en la pareja y es que los esquemas machistas, a conveniencia, han considerado “normal” el hecho de que un hombre casado, comprometido, en noviazgo o relación abierta, tenga el “derecho”, además de tener más parejas sexuales o sentimentales, sin control alguno, sin la mínima conciencia del daño emocional que puede causar a una mujer.

Estos patanes que se hacen llamar “galanes”, están como las cucarachas, es decir, cada vez se multiplican más rápido, y es muy común ver escenas en donde son descubiertos, ya sea en lugares privados o en espacios públicos como jardines, plazas comerciales, casinos, camiones urbanos y en el boulevard costero Miguel de la Madrid, en donde a bordo del vehículo o a nivel de banqueta se han presenciado capítulos de “Dos Mujeres un Camino” que quedan en la memoria de las leyendas urbanas.

Lo curioso es que actualmente no existe ninguna ley o reglamento que castigue la infidelidad; por el contrario, hace algunos años, el Congreso de la Unión aprobó una iniciativa de ley en donde se aprobó que dejara de ser delito el adulterio; obviamente, esta actuación de los actores políticos es comprensible desde el momento en que el 67% de quienes votaron por esta ley, son varones. O sea que los tribunos se olvidaron de que también legislan para defender los derechos y la dignidad de las mujeres, reduciendo la gravedad de ser infiel a un futuro posible derecho constitucional, que se deriva de una mala interpretación de la libertad de ser, hacer, sentir, pensar y vivir.

Pero no es el único problema al que se enfrenta la mujer de nuestros días, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) dice que somos más mujeres que hombres; es decir, el 51% de la población de este país somos féminas y el restante 49% se divide en hombres y un porcentaje cercano al 8% son miembros de la comunidad LGBTTTIQ, lo que significa que somos mayoría; pero esa mayoría no se refleja en el ejercicio responsable de las y los legisladores para elaborar iniciativas que se convierten en leyes para que la mujer que ha sido víctima de infidelidad o engaño pueda en algún momento acudir a una instancia de Procuración de Justicia y presentar un denuncia formal que se traduzca, de acuerdo al Nuevo Sistema de Justicia, en una carpeta de investigación.

Existe otro problema que de un tiempo a la fecha ha ido en aumento y lo voy a titular “El Engatusamiento”; ¿usted se preguntará, amable lector, lectora, a qué me refiero? Simple y sencillamente no tiene nombre este delito, porque aún no se le considera como tal, pero es la acción alevosa de un hombre que a sabiendas de que está legalmente casado y con familia y todas las responsabilidades que esto conlleva, con adulaciones, obsequios, buen trato y palabrería llena de retórica barata del Siglo XVI, logra que las mujeres caigan en una trampa de la que si no se escapan pronto, pondrán en grave riesgo su proyecto individual de vida.

Es decir, existen miles de casos en la entidad en que los hombres casados tienen una, dos, tres, cuatro, cinco o más familias fuera del matrimonio, pero no sólo eso, el cinismo no acaba ahí, a todas ellas al principio del engatusamiento les plantean que son hombres solos o divorciados, víctimas de una mala experiencia amorosa, ávidos de cariño y afecto; pero sobre todo, tienen un comportamiento al estilo griego: Quieren tener decenas de hijos por donde quiera, no importa, finalmente hay que crecer la descendencia.

La historia no siempre termina con final feliz, de hecho, en la inmensa mayoría, los hombres terminan enfrentando una marejada de mentiras que ellos mismos crearon y el gran problema es cuando esos retoñitos que procrearon al calor de la luna van creciendo, necesitan cuidados médicos, educación, entretenimiento y ahora con la bendita ley de omisión de cuidados y el reconocimiento de la paternidad, están brotando un sin número de juicios en donde las mujeres que por años fueron engatusadas ahora exigen sus derechos.

Cabe mencionar que en algunos casos hay mujeres que tenían pleno conocimiento de que la persona tenía compromiso y vieron muy conveniente sostener este tipo de relaciones que hoy en día están en la mesa de un juzgado para determinar una pensión alimenticia. ¿Pero quién va a juzgar al engatusador que hizo que la mujer perdiera años de su vida en una relación sentimental basada en el engaño?, ¿quién va a pagar, a reparar el daño moral o emocional a las mujeres que han resultado víctimas del engatusamiento?

No solo los hombres son infieles, algunas mujeres también lo han hecho, pero es en un mínimo porcentaje. Los infieles o los que viven varias vidas con familias simultáneas a la vez, de no controlar todas y cada una de las situaciones, pueden tener severos problemas económicos por las exigencias del sostenimiento de los hijos y en los casos más críticos, visitar al doctor psiquiatra, porque es muy difícil sostener diferentes personalidades, diferentes vidas al mismo tiempo.

Por eso le hago una invitación: Sea honesto, no mienta, sea fiel, no promiscuo y lo mejor, recuerde un dicho que decía mi abuela Juana Rocha: “Todo por servir se acaba”. En la juventud es muy fácil comerse al Mundo, pero hay que pensar que el futuro llega y el tiempo avanza muy rápido y cuando menos acordamos una aventura ya se convirtió en familia.

Todos los hijos aprendemos de las conductas de nuestros padres, lo que usted sea, mamá o papá, y los ejemplos de vida que sus hijos vean de usted, es lo que serán ellos en el futuro. No hay mejor educación que el ejemplo en casa.

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